Llegué formando parte de uno de los contingentes de SEMECA (Sociedad Española de Medicina de Catástrofes) a Puerto Príncipe pocos días después del terremoto en Haití, cuando la tragedia era aún patente en las calles…Nos otorgaron varias actividades, entre ellas la de la atención sanitaria y psicológica de los niños de Aldeas Infantiles.
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| Niños en la Aldea Infantil SOS de Santo |
Hoy 12 de abril, todos los integrantes de los distintos contingentes que la SEMECA (Sociedad Española de Medicina de Catástrofes) y la Fundación samu Sevilla desplazaron a Haití tras el terremoto del pasado Enero, se encontrarán en Sevilla en una reunión de “lecciones aprendidas” y se dará por concluida la “Operación “ECO 10” (así es como hemos denominada esta misión). Finaliza la fase de emergencia con la esperanza de poder dar continuidad a este proyecto con otra visión de desarrollo.
Personalmente había contraído el compromiso con ustedes de darles mi impresión acerca del trabajo realizado por su organización en Haití una vez de vuelta a España.
Pertenezco a la SEMECA, formada por diferentes disciplinas relacionadas con la atención sanitaria inmediata, el rescate y el soporte psicológico. Es decir somos logístas, farmacéuticos, psicólogos, médicos y enfermeros, la mayoría de instituciones públicas de nuestro país que nos posicionamos en las zonas afectadas por los grandes desastres a las pocas horas de haberse producido.
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| Miembros del equipo médico español desplazado a la Aldea de Santo (Haití) |
Ser testigo de momentos históricos de grandes catástrofes me dio la posibilidad de conocer, no solo los dramáticos escenarios en los que se desarrolla la tragedia de una población previamente desfavorecida, sino también de observar el “negocio sin escrúpulos” de muchas organizaciones, algunas incluso muy prestigiosas, cuyos miembros se convierten en los llamados “turistas humanitarios” y hacen de la catástrofe su modo de vida. Así que erróneamente decidí generalizar este concepto, por desencanto, a todas las ONGs, incluida Aldeas Infantiles, y me di de baja como socia en dicha organización después de varios años de colaboración económica.
Llegué formando parte de uno de los contingentes de SEMECA a Puerto Príncipe pocos días después del terremoto cuando la tragedia era aún patente en las calles, y el humanitarismo de algunas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales quedaba en entredicho.
En una de las reuniones del Cluster de Salud de la OCHA en la base logística de la MINUSTAH nos otorgaron varias actividades, entre ellas la de la atención sanitaria y psicológica de los niños de “Aldea Infantiles”. Establecimos el contacto con los responsables por vía telefónica allí mismo quedando en visitar el centro al día siguiente.
Al día siguiente, como cada mañana, preparamos nuestro material sanitario y nos dirigimos hacia la Aldea mientras nos preguntábamos que tipo de tragedia encontraríamos en esta ocasión. Esperábamos encontrar la imagen cotidiana de niño desamparado, triste y desnutrido.
¡SORPRESA! Cruzamos la puerta de acceso a las instalaciones y el mundo de horror y pesadilla del exterior había desaparecido por completo. De repente pasamos de la destrucción y la miseria a unas magnificas instalaciones. No parecía Haití.
Pero no solo el entorno era diferente, también los niños. Todos aseados, vestidos, calzados, cuidados, alimentados, pero sobre todo…queridos, respetados y protegidos de los peligros del entorno hostil del exterior. Por fin encontramos niños felices, en un ambiente sano y transparente donde aprenden a jugar, a estudiar y a relacionarse con los demás basándose en el respeto y la buena conducta. En Aldeas Infantiles recuperan la dignidad que han perdido en la calle y al que todo ser humano tiene derecho.
¡Parece mentira que un simple muro pueda marcar tanta diferencia!
Este bienestar que se percibe en cada rincón del recinto y que aleja a estos niños de la cruda realidad de su país se consigue gracias al esfuerzo incesante, incansable, permanente, inagotable, continuo y desinteresado del personal de “Aldeas Infantiles” que han puesto todos sus recursos, posibilidades y capacidades a disposición de los mas necesitados…….los niños.
Los niños siguen llegando a las puertas de la Aldea buscando protección, asistencia, consuelo y amor con la seguridad de que no serán rechazados. Los trabajadores seguirán haciendo verdaderos sobreesfuerzos para poder atender a todos con el respeto y la dignidad que se merecen. Y yo retomo la colaboración como socia de su organización sabiendo que mi aportación está en las mejores manos y les felicito por su trabajo.
Para mi ha sido más que un placer un lujo haber compartido con Aldeas Infantiles de Santo en Haití este proyecto de Acción Humanitaria.
Ana Vázquez Pacho
Coordinación Urgencias HUCA
Sociedad Española de Medicina de Catástrofes