06/02/2010 - Las imágenes se parecen: desde hace días los colaboradores de Aldeas Infantiles SOS Haití y del equipo internacional de emergencia conducen por Puerto Príncipe pasando por las casas destruidas y los campos de emergencia. Proveen a los niños en las regiones más pobres con comida y tratan de distraerlos de su triste vida cotidiana. Las historias de los niños y madres en estos lugares se parecen también.
"Nuestra vida modesta se rompió en pocos segundos. No teníamos mucho, pero poseíamos una pequeña casa y estábamos juntos. Quiero echar para atrás el reloj y que me devuelvan la vida", dice Soraja Beaujour. El terremoto se ha llevado todo. Su esposo y su hija mayor fallecieron, su casa destruida. Desde entonces vive en la calle con sus otros tres hijos.
Ya antes del terremoto mucha gente necesitaba ayuda. La gente habla de pobreza, de poca formación escolar y de madres sin formación. Por ello, Aldeas Infantiles SOS ha construido 16 centros comunitarios para proveer a los niños y las familias con lo más necesario.
Y llegó la catástrofe. Ahora hay 20 nuevos centros más. Aldeas Infantiles SOS visita los nuevos centros cada día proporcionado alimentos a más de 4 000 niños. La gente sufre enormemente. Casi todos han perdido todas sus pocas posesiones y lloran por sus familiares, los niños están enfermos y desnutridos.
"Todavía dormimos en las calles. Ahora al menos tenemos sábanas para cubrirnos, pero nada más". Soraja es sólo una de los muchos que esperan cada día hasta que llegue el autobús SOS. Se distribuyen los alimentos y la gente inmediatamente comienza a preparar comidas en común.
"Esto significa más para nosotros, no sólo es comida, nos reunimos, es un momento bienvenido que nos trae alegría. Después de la comida los colaboradores de Aldeas juegan con los niños, ríen y bailan. Esto nos da fuerza y confianza. Sentimos que no se olvidan de nosotros en las calles, que hay alguien".
Estas son las cosas que las familias como la de Soraja necesitan urgentemente. La mayoría de los niños tosen, sufren infecciones de gusanos y eczemas porque viven en la calle. Durante todas las visitas está presente una enfermera de Aldeas para brindar la ayuda más imprescindible.
En los próximos días y semanas Aldeas Infantiles SOS planifica ampliar estas actividades en los barrios más pobres, prestando ayuda directamente a los niños. El objetivo no es sólo distribuir paquetes de comida sino también fortalecer a las comunidades para que puedan ayudarse a si mismas. Aldeas Infantiles SOS se preocupa de que los alimentos alcanzan a los más necesitados: los niños.
Soraja está sentada aparte mientras que sus hijos cantan y bailan. De vez en cuando una pequeña sonrisa ilumina su rostro, aunque sus ojos miren más allá, hacia un futuro lleno de preocupaciones. Pero estos momentos la ayudan y la dan un poco de esperanza antes de buscarse de nuevo un lugar para dormir en la calle con sus tres pequeños hijos.