Voluntariado en la Aldea Infantil SOS de Haití 

Un día de trabajo para Anna mientras ella ofrece ayuda de emergencia a los niños y niñas 

Un bebé sufriendo de malnutrición está atendido por una trabajadora de Aldeas Infantiles SOS. Foto: Georg Willeit.
Un bebé malnutrido es atendido por una trabajadora SOS. Foto: Georg Willeit.
 

16/02/2010 - Anna ha estado trabajando como voluntaria en la Aldea Infantil SOS de Santo durante las últimas tres semanas. Francesa de nacimiento y residente durante siete años en Santo Domingo en República Dominicana. Pensó que podría ser útil como intérprete, porque habla inglés, español y también francés, pero más importante aún, ella también es psicóloga con experiencia. —Yo no sabía lo que estaba por delante, sólo quería ayudar. Fue grandioso que mi formación en psicología encajara perfectamente—. Aquí ella describe un típico día de trabajo en el curso de las tres semanas:

 —Empezamos temprano en la Aldea, generalmente me levanto como a las 5:30 cuando el sol está saliendo y todavía el ambiente está fresco. Siempre hay mucho que hacer en esta situación, porque al final del día, cada minuto cuenta. Todos nos enfrentamos a enormes retos en estas condiciones. Mi día laboral empieza cerca de las 7 después del desayuno. Hoy nuestra primera tarea con las cocineras haitianas fue cómo hacer más variados nuestros menús. Durante las últimas dos semanas ha sido arroz, leche, frijoles y hojuelas de maíz y de alguna manera tenemos que obtener más vitaminas, todos necesitamos más energía.

Después, a las ocho de la mañana llegan nuestros cinco psicólogos haitianos cuyos servicios se han contratado, en primera instancia, por unos meses. Es mi tarea planificar los próximos tres meses con ellos, la primera fase de nuestra ayuda de emergencia. Queremos ofrecer apoyo psicológico en las siguientes áreas: 1. niños en la Aldea Infantil SOS; 2. madres y tías SOS; y 3. otro personal educativo y colaboradores en la Aldea.

El grupo principal al que debemos prestar ayuda son los niños que han llegado hace poco así como aquellos que ya estaban aquí antes del terremoto. Los nuevos niños admitidos necesitan especialmente todo el apoyo que les podamos dar. Se trata de mejorar su estado psicológico general, pero también darles los documentos de registro necesarios que podrían potencialmente y con esperanza reunirles con su familia en una etapa posterior.

A las 9 vamos a ver a los niños, afortunadamente encontramos a psicólogos locales que hablan creole, lo que es absolutamente esencial. Los niños son todos muy diferentes: algunos casi no hablan del todo y son muy retraídos, mientras que otros no se pueden contener y están desesperados por contarnos todo. Tratamos de trabajar con los niños a través de pinturas y de conversaciones. Les pedimos que se dibujen a sí mismos y a su familia. Entonces evaluamos los resultados posteriormente y lo documentamos. Esta fórmula es la base futura de nuestro trabajo con cada niño individual. 
 
Se sirve el almuerzo para el equipo de ayuda internacional entre las 12:30  y las 13:30. Justo después de esto viajo a la ciudad con Grasiella. Visitamos orfanatos y algunos albergues de emergencia. Hicimos unas citas por adelantado con las personas a cargo y les informamos que queremos ayudar a los niños sin compañía y llevarlos a nuestro programa de atención temporal. Siempre es deprimente, aunque ir a estos campos de emergencia casi se vuelve "rutina". Aunque realmente uno  no se acostumbra: es y siempre será, deprimente. Pero afortunadamente nosotros podemos ayudar y la gente agradece si alguien llega y pregunta cómo están y que atienda a los niños. Y no pasa un día en que no se nos encomiende un nuevo niño que no tiene a nadie que le cuide. Estos son niños han terminado en los campamentos casi por accidente, de algún modo u otro. Con nosotros ellos encuentran un sitio seguro que les brinda protección y, tal vez, puedan regresar con sus familias de nuevo.  
 
De regreso en la Aldeas Infantil SOS, a los niños se los aloja en los hogares SOS. Las madres SOS están totalmente dedicadas en el apoyo que ofrecen. En lugar de cuidar a alrededor de seis a nueve niños y niñas, como lo hacían antes, ahora atienden entre 15 y 20.

Todo el equipo se reúne alrededor de las 5, ya que hay muchos asuntos que organizar, que clasificar y discutir en esta difícil situación, desde la seguridad en la Aldea hasta los alimentos y otros suministros de ayuda que necesitamos. ¿Quién está recogiendo qué artículos en el aeropuerto?, ¿dónde se van a almacenar?, etc.

Oscurece como a las 6 de la tarde y entonces nos sentamos a cenar… hojuelas de maíz y pudín de sémola.

Después, nuestra última tarea del día es escribir informes. Una vez que están hechos, puedo llamar a mi esposo en República Dominicana por Skype, si hay un ordenadir disponible y si la conexión funciona.