Qué haría yo sin mi hermano

El cuento, escrito por Ángela Lafuente, recibe una Mención Especial en la categoría de menores de la III Edición del Concuros de Cuentos "Los Hermanos"

Faltaban algunos días para que llegara la Navidad. Mamá nos dijo que
teníamos que escribir la carta a Papá Noel para llevársela al centro comercial del barrio. Allí se encontraba sentado en un gran trono dorado y muchos niños acudían a él para entregarles sus cartas para pedirle deseos, sobre todo juguetes.
Mamá nos dijo, a mi hermano y a mí, que no pidiéramos demasiados juguetes. Éramos dos hermanos y teníamos que compartir los regalos. Empecé a escribir mi carta en mi habitación. Entonces a mí se me ocurrió la idea de pedirle algo muy especial: que se llevara a mi hermano con él, una “temporadita”, al Polo Norte. Allí se encontraría muy bien, rodeado por elfos y un montón de juguetes, y yo descansaría de sus tonterías, podría ver todo lo que quisiera en la televisión y no rompería mis juguetes. También podría pedir una lista muuuuuy larga de juguetes sin tenerlos que compartir con él. Cuando terminé la carta me fui a dormir, estaba muy cansada.

Era el día de Navidad, muy temprano por la mañana, me levanté para ver los regalos que nos había traído Papá Noel a mi hermano y a mí. Todos los regalos que había alrededor del Árbol de Navidad eran para mí pero ninguno para mi hermano. ¡Qué extraño! .Pregunté a papá y a mamá.

- ¿Dónde está Rafael?
- ¿Quién es Rafael? - dijo papá.
- ¡Rafael, mi hermano!
- Tú no tienes ningún hermano que se llame Rafael. Eres hija única.
- ¿Estáis de broma? Quiero ver a mi hermano Rafael. ¿ Por qué no hay regalos para él?
- Tú no tienes ningún hermano. Nunca has querido tener hermanos.
          ¡Mira cuántos juguetes! Todos son para tí sola.
- ¡Qué me importa! ¿Con quién voy a jugar ahora?  Con mi hermano
     lo pasaba muy bien jugando ¿Para qué quiero tantos juguetes? Es      
muy aburrido jugar sola.
 
Me fui en busca de mi hermano a su habitación, pero no era su habitación, era un “cuarto de invitados”, como lo llamó mamá.


Me sentía muy preocupada y echaba de menos a mi hermano, sobre todo pensaba en los momentos que el decía tonterías y me hacía  reír aunque yo estuviera muy triste. Tenías muchas ganas de verlo para jugar con él.
Quería con todas mis fuerzas que volviera a casa pero no sabía cómo hacerlo.

El cielo estaba todavía oscuro y vi una estrella fugaz. Recordé en ese momento lo que mi madre me había dicho alguna vez: si ves una estrella fugaz y pides un deseo, este se cumplirá. Cerré los ojos con mucha fuerza y pedí que mi hermano volviera a casa en ese mismo instante…


Alguien se echó encima de mí y me abrazó con mucha fuerza diciendo:

- ¡HERMANAAAAAAA! Es muy tarde,  ¡Despierta!. ¿Qué haces dormida todavía? Vamos a llegar tarde al colegio.

Me desperté asustada frotándome los ojos. Entonces me dí cuenta que había tenido un mal sueño. Abracé a mi hermano y le dije:

- ¡Te quiero mucho hermano!.

Me levanté y cogí la carta que había escrito a Papá Noel y la tiré a la basura. Escribí otra carta nueva en la que le pedía unos regalos para mí y para mi hermano. También le pedí el deseo de que no me separase de mi hermano nunca.

Y colorín colorado a mi hermano he recuperado.