Foto: Benno Neeleman

Mouna de Uganda

Mouna tiene 3 añitos y vive en Uganda. Como millones de niños huérfanos, ha crecido sin padre, sin madre, sin hogar y sin futuro. Su mamá era alcohólica y desde que era un bebé vivió en la calle, carente de cuidados, amor y cariño, hasta que su madre ya no pudo ocuparse más de ella y simplemente desapareció.


Foto: Joris Lugtigheid.
Desde hace un año vive en la Aldea Infantil SOS Gulu, donde ha encontrado un nuevo hogar, una madre y hermanos que la quieren, la miman y juegan con ella.

Muchos de los niños que llegan a la Aldea Infantil SOS están traumatizados. Al principio están ensimismados y son tímidos. "Con Mouna fue igual", cuenta Noreen, la maestra del jardín de infancia al que ha comenzado a ir Mouna. "Era difícil comunicarse con ella; no jugaba con los otros niños y era muy retraída."

Conforme fue pasando el tiempo se fue abriendo y hoy ya ha salido de su "cueva interior" y se ha convertido en una niña muy sociable: juega con otros niños y con sus hermanos, y cuando alguien habla con ella, le mira a los ojos y habla sin parar. A Mouna le encanta jugar con sus amiguitas Fiona y Odong, que también van al jardín de infancia.

A pesar de su dura niñez, Mouna es una niña saludable y despierta que se desarrolla como cualquier niño de su edad, y confía en las personas que la rodean... especialmente en su madre SOS, con quien se siente querida y protegida. Más adelante irá a la escuela, lo que le permitirá convertirse en una mujer independiente e integrada en la sociedad.


Foto: Joris Lugtigheid.
Alice tiene 44 años y es madre SOS de 12 niños. Uno de ellos es Mouna. "Cuido de los niños como si fueran mis propios hijos. Juego y hablo con ellos, y les ayudo con las tareas de la escuela. Soy su madre y siento todo lo que una madre siente. Somos una familia de verdad."

Alice dice emocionada: “Estos niños tienen nuevas posibilidades, antes ellos se abre un futuro lleno de esperaza y yo quiero darles lo mejor. Quisiera ser madre SOS durante toda mi vida para que niños como Mouna se conviertan en adultos felices e independientes".

La guerra en el norte de Uganda ha dejado huellas muy profundas en el país. El conflicto entre las tropas gubernamentales de Museveni y el movimiento rebelde "Ejército de Resistencia del Señor" (Lord's Resistance Army) de Joseph Kony, que ha perpetrado graves crímenes contra la población civil y contra miles de niños, dura ya 20 años. El proceso de paz que comenzó hace dos años ha pacificado el norte hasta el punto de que las personas ya no viven con el constante miedo de ser víctimas de actos de violencia, hasta les parece posible llevar una vida normal.

Pero la paz todavía no es segura y la herencia de las dos últimas décadas pesa bastante. Miles de niños se han quedado solos, sus padres han muerto o han desaparecido en medio de la confusión de la guerra sin dejar rastro alguno. Ellos son quienes más sufren a causa de unas pésimas condiciones de vida y la sensación de amenaza continua.

Uganda es uno de los países donde los niños son víctimas de los conflictos políticos, la pobreza, las catástrofes naturales y el abuso; donde se ven obligados a asumir la responsabilidad de sí mismos, aún cuando todavía no están en condiciones de hacerlo. Mouna representa a todos esos niños que nos necesitan para poder tener una familia, un hogar y un futuro.

 

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