Esperanza en Nepal un año después del terremoto



Hoy se cumple un año del terrible terremoto que se cobró la vida de 9.000 personas en Nepal, dejando a más de 24.000 heridos y un país en ruinas. Escuelas, edificios públicos y miles de viviendas se derrumbaron truncando el futuro de millones de nepalíes. Un año después, el país trata de salir adelante con esfuerzo y valentía.
 
Aldeas Infantiles SOS, presente en el país desde 1972, cuenta con programas en diez localizaciones diferentes que fueron indispensables para dar respuesta de emergencia a niños, jóvenes y familias tras el terremoto. 
 
Desde abril del pasado año los esfuerzos de la organización se multiplicaron para afrontar la dificil situación. MNás de 17.000 personas han recibido ayuda por parte de Aldeas en Nepal. El trabajo se ha focalizado en reunir a los niños que perdieron a sus padres, dar especial protección a aquellos que perdieron el cuidado parental y cubrir las necesidades básicas de las familias.

La ayuda de Aldeas a las nuevas generaciones



Estudiantes de la Esuela Secundaria Bhimeshwari Bhimtar
Otras de las preocupaciones para Aldeas durante este año han sido la reconstrucción de las viviendas familiares y de las escuelas dañadas. Tras el terremoto, muchos estudiantes perdieron la oportunidad de ir a clase y recibir educación como venían haciéndolo. Por ello, se organizaron clases adicionales en nuevos espacios para que niños y adolescentes pudieran continuar con el curso escolar y preparar sus exámenes de graduación.
 
La educación es vital para salir adelante. Aldeas Infantiles SOS ha proporcionado material escolar a más 10.000 estudiantes, mochilas, uniformes y productos de higiene. 
 

“Volver a Nepal  un año después del terremoto” El testimonio de Elitsa Dincheva, compañera de Aldeas Infantiles SOS de Alemania

 
Elitsa se encontraba de vacaciones en el Himalaya en el momento en que la tierra tembló en Nepal, Recientemente ha viajado al país para visitar nuestros programas y conocer a las familias en Sanothimi, Jorpati, Kavre y Sindhupalchok: “Honestamente es difícil hablar de progreso, intentan volver a la normalidad pero hay ruinas por todas partes, muchas de las víctimas del terremoto todavía viven en hogares temporales".
 
Durante su estancia en Nepal fue a ver las familias y niños que reciben ayuda de Aldeas: "Puedes ver la esperanza en sus ojos, esta es la principal diferencia entre la personas que están en nuestros programas y los que no tienen ningún tipo de apoyo. No tienen casas nuevas pero su situación ha cambiado gracias a nuestra organización".
 
La catástrofe fue un llamamiento a la humanidad. El mundo se volcó para ayudar a un país que lo había perdido todo pero un año después la ayuda se ha reducido. Aldeas ya contaba con programas en el país, lo que ha permitido que la ayuda sea continuada: "hemos cubierto los gastos escolares, ayudado en la reconstrucción de casas, suministrado "cajas para el hogar" con ropa, mantas, artículos de higiene, comida... y proporcionado a agricultores búfalos, gallinas y cabras para que puedan seguir adelante con su trabajo y obtener ingresos para no acabar sumidos en una mayor pobreza” comenta Elitsa.
 

La mejor experiencia: el reencuentro con Sujal



Sujal junto a su tía en su nuevo hogar
Unos días después del terremoto, en el campo de asistencia de Kavre me encontré con Sujal, tenía dos años y medio. Su madre murió al derrumbarse su casa. Su padre trabajaba en los Emiratos Árabes y no podía cuidar de él. Hace un año su futuro era incierto: “Salí de Nepal rumbo a Munich con un gran pesar. Al volver este año pude visitarlo en Jorpati. Vive con su tía. Lo encontré feliz, lleno de energía. Ha sido un gran alivio”

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