Casa nueva, barco nuevo

“Mi hermana pequeña estaba sentada sola en la playa leyendo un libro cuando llegó el Tsunami.  Era muy negra, muy alta y muy rápida, pero fue la primera víctima.  Todo el mundo salió corriendo de sus casas con pánico, hubo un ruido grande, y de repente las olas estaban en nuestro pueblo.  Todos intentaron escapar del Tsunami; mi madre y mi hermana no lo consiguieron.  Ambas murieron porque corrieron en la dirección equivocada y fueron tragados por las olas.  Yo me pude salvar, pero me quedé sola…”, nos cuenta Vanitha, de 14 años.  

En ese momento, Vanitha solo tenía nueve años. Encontró a su padre unos días después, en un refugio de emergencia.  Los dos habían perdido absolutamente todo. El Tsunami se llevó no sólo a sus seres queridos, sino también todas sus pertenencias. Y aquí es cuando intervino el programa de emergencia de Aldeas Infantiles SOS.  

Dice Ravi Vasanthan, de 40 años: “Aldeas nos dio barcos con motores y redes de pesca y poco después, pudimos ganarnos la vida de la pesca”. La comunidad rural de Akkampettai en el sur de India recibió 24 barcos en total. Sólo un barco puede proporcionar los medios de vida a cuatro familias. Para prevenir una repetición del desastre del Tsunami, todos los pueblos ahora tienen que desplazarse por lo menos 500 metros hacia el interior. Como parte del programa de emergencia y reconstrucción SOS, se construyó el nuevo pueblo de Akkampettai.  Tiene cien casas y un centro comunitario. 

Vanitha se ha desplazado con su padre a su nuevo hogar. Gracias a las donaciones generosas recibidas como respuesta al Tsunami, ambos tienen una vida nueva, un hogar nuevo y ahora también una nueva familia. El padre de Vanitha volvió a casarse, y ella ya tiene hermanos.  “Esta es la casa que nos construyó Aldeas después del Tsunami.  Estoy contenta de vivir aquí. Nuestra casa vieja de pesca era un chozo con hojas de palmeras como tejado.  Ahora, nos cubre un tejado sólido. Me gusta jugar con mi hermana y hermano pequeño, y les quiero mucho a los dos”.

En este ambiente seguro, Vanitha estudia con más facilidad: “Me gusta aprender y un día querría ser médico, así puedo ayudar a gente enferma”. Nos muestra lo buena que es en sus estudios, ganando ese mismo día el primer premio en un concurso de lenguaje para alumnos de todos los pueblos de la zona.