La vida cinco años después de la gran ola

El 26 de diciembre de 2004, Gampong Cot, en la costa meridional de Aceh, en Indonesia, se vio completamente arrasada por el Tsunami. Antes de la catástrofe vivían en la localidad 600 personas, hoy no llegan a 350 y muchas de ellas son recién llegadas. Más del 75% de la población originaria perdió la vida por las inundaciones. Ibu Sarjani sobrevivió a esta gran catástrofe, y con ella Putri, su hija pequeña.


Putri en los seguros brazos de su madre. Foto: Benno Neeleman
Hoy, Ibu todavía no puede hablar de lo que sucedió aquel 26 de diciembre de hace cinco años. Tampoco de la época posterior al Tsunami, la más difícil de su vida. Yudi, el director de la Aldea Infantil SOS de la localidad cercana de Meulaboh, y Rafi, el director de Gampong Cot, son quienes nos hablan de los acontecimientos pasados. Ibu lleva en brazos a su hija Putri, de cinco años, que acaba de pasar la varicela, y nos habla de ella y de su vida cotidiana.

El agua sigue produciendo temor. Antaño, Ibu vivía junto con su familia muy cerca del mar. La nueva casa en la que vive desde mayo de 2006 está situada a una distancia prudencial de la costa. Se trata de una de las 132 casas familiares que Aldeas Infantiles SOS de Indonesia construyó tras el Tsunami en Gampong Cot, en el distrito de Meulaboh. Aquel día en el que el mar irrumpió en tierra firme, Ibu Sarjani, en un avanzado estado de embarazo se encontraba limpiando en su casa de madera. Cuando miró hacia el horizonte observó algo diferente de lo habitual, el nivel del mar estaba excepcionalmente alto. Ibu comenzó a correr dejando el mar a su espalda. Pensaba que su hijo y su hija se encontraban seguros con Adnan, su marido. Cerca de la mezquita ya no pudo seguir huyendo del agua, así que subió a un árbol y de allí pasó al tejado de la mezquita. Cuando las olas azotaron con toda su violencia, el nivel del agua casi llegó al tejado. Paulatinamente, el agua se fue retirando hasta alcanzar metro y medio. Ibu pasó horas en esa isla providencial. Entonces comenzaron las contracciones y allí, sobre el tejado, Ibu dio a luz a una niña saludable.

Al llegar la noche, el nivel del agua ya había descendido. Ibu puso a su hija recién nacida en una bolsa de plástico, como solían hacer los pescadores con sus presas, bajó del tejado con ayuda de otros supervivientes y se abrió paso hasta el pequeño hospital a través de la localidad derruida. Esa misma noche, más tarde, encontró a su marido. Los dos niños no estaban con él, habían perdido la vida en las inundaciones. A la niña recién nacida le pusieron de nombre Putri Sunami Irayana. En la lengua local de Aceh, Putri significa niña e Irayana, gran ola. El padre de Putri, Adnan, falleció dos años después del Tsunami por una grave infección, provocada al parecer por el contacto con aguas contaminadas aquel día funesto.

Antes de la muerte de Adnan, la familia pudo disfrutar de un par de meses en su nueva casa y obtuvo ropa y otro tipo de apoyo. Anteriormente habían estado en un cobijo provisional con cubiertas de lona. La  casa, como el resto de las nuevas casas construidas por Aldeas Infantiles SOS en Gampong Cot, es sencilla, tiene un tejado azul, una pequeña terraza cubierta y un jardín con sitio suficiente para cultivar fruta y verdura. A Ibu y a Putri parece irles bien en la vida, con su hermosa casa en un lugar seguro, lo suficientemente alejado del mar. Sólo a veces, en pequeños gestos, se vislumbra una sombra que enturbia su mirada.

Putri pedalea en casa con su ciclomotor rosa de plástico, le encanta pintar y, junto con otros 11 niños, asiste a la pequeña guardería de la localidad, donde también trabaja su madre. Normalmente Putri está de buen humor, pero hoy está triste porque tiene que despedirse de Yudi. Adora al director de la Aldea Infantil SOS de Meulaboh, que las visita con regularidad para ver cómo les va.

Antes del Tsunami, nadie en Gampong Cot había oído hablar jamás de Aldeas Infantiles SOS. Sin embargo, hoy en día viene gente hasta de Banda Aceh para visitar la Aldea, no sólo por la calidad de la construcción de las casas, sino también por los Programas Sociales SOS. Aldeas Infantiles SOS ha construido un Centro Social SOS conocido como la casa de Hermann Gmeiner, que también incluye un jardín de infancia y una escuela primaria. Asimismo, las familias reciben el apoyo necesario para garantizarse un sustento, sobre todo a través de productos de artesanía. Las familias se benefician igualmente de ayuda en materia educativa y de salud y en otros dominios que suponen un problema para ellas.

Alrededor de 5.400 niños se benefician en el distrito de Meulaboh de los Programas de Fortalecimiento Familiar de Aldeas Infantiles SOS. La Aldea Infantil SOS está ubicada en la ciudad portuaria de Meulaboh, que también se vio seriamente afectada por el Tsunami hace cinco años. Los niños que viven allí o bien perdieron a su familia en la tragedia o la familia se ha desmoronado como consecuencia de la misma y en otros casos son víctimas de los conflictos que sufre la región desde hace 30 años y que casi ha costado la ruina de Aceh. Las historias personales de las madres SOS de Aldeas son muy similares a las de los niños de los que se ocupan. La mayoría perdieron en las inundaciones a su esposo o a sus hijos o a ambos. En la actualidad algunas de ellas siguen sin poder hablar de ese día. Conversan sobre su vida diaria actual con los niños con los que se han lanzado a la aventura de formar una nueva familia.