“Nuestra misión como maestros es educar a los niños en la felicidad”

César Bona participa en un encuentro con la comunidad educativa de Castilla-La Mancha, organizado por Aldeas Infantiles SOS

Bona en la Escuela Infantil de la Aldea de Cuenca

“Nuestra misión como maestros es educar a los niños en la felicidad y, para ello, debemos darles herramientas para la frustración, para la gratitud, para la crítica constructiva, para el respeto hacia uno mismo y hacia los demás”. Así lo manifestó ayer, en el Paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha (Campus de Cuenca), César Bona, nominado en 2015 a los Global Teacher Prize, en un encuentro con la comunidad educativa organizado por Aldeas Infantiles SOS, en el que ofreció la conferencia “Escuchar para educar” ante más de 800 personas. 


Según el maestro aragonés, escuchar y compartir son los pilares fundamentales de la educación. “Todos tenemos algo que enseñar a los demás, incluidos los niños; tenemos que escucharles y preguntarles cómo quieren que sea su aula y su escuela, y construirla juntos”, explicó. 

El encuentro contó con la presencia de María Ángeles Zurilla, vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria de la Universidad de Castilla-La mancha; y Pedro Puig Pérez, presidente de Aldeas Infantiles SOS de España. 

“Con este encuentro, Aldeas quiere rendir un pequeño homenaje a los maestros que nos han acompañado durante todos estos años y recordarles la importancia de seguir creyendo en nuestros niños para que, a su vez, ellos puedan creer en sí mismos y en sus potencialidades, y labrarse un futuro lleno de oportunidades”, explicó Pedro Puig. 

Según indicó el presidente de Aldeas Infantiles SOS, el tiempo que los docentes dedican a conocer a los niños atendidos por la organización es fundamental. “Son niños que han vivido situaciones complicadas, que han sido separados de sus padres, y es importantísimo que los profesores pongan de su parte para comprenderlos, tratarlos de una manera individual, escucharles y apoyarles en todo lo que necesiten”, añadió.  

En ese sentido, César Bona subrayó que “para educar a un niño, primero hay que conocerlo” y que las tutorías entre padres, docentes y alumnos son fundamentales para fomentar ese conocimiento y favorecer la relación entre la escuela y la familia. 

La curiosidad como motor de aprendizaje

Además de este encuentro con la comunidad educativa de Castilla-La Mancha, el finalista del que se considera el premio nobel de la educación ha pasado dos días en la Aldea de Cuenca, conviviendo con los niños, jóvenes y familias atenidos por la organización. 

Los niños tuvieron la oportunidad de preguntarle sobre su vocación de maestro, su manera de motivar a sus alumnos o sobre el reto más importante al que había tenido que enfrentarse. Pregunta a la que César Bona respondió que, para él, el mayor reto es el de mantener viva cada día la ilusión de sus alumnos por ir a la escuela: “Hay que dejar a los niños con hambre de aprender, para que vuelvan con ganas al día siguiente”.  

El maestro aragonés también se reunió con el personal educativo de la organización, al que animó a seguir fomentando la curiosidad de los niños y jóvenes, “porque es el motor de cualquier aprendizaje”, y a seguir educando a los niños para que intenten mejorar el mundo en el que viven. “Es más importante ser buena persona, que ser una persona de sobresalientes”, concluyó.