De la Aldea de Bindura (Zimbabue) a las Olimpiadas de Río

Su nombre es Mavis Chirandu y su pasión es el fútbol. Llegó a la Aldea de Bindura, en Zimbabue, con tan sólo un año y hoy, veinte años después, está cumpliendo uno de sus sueños: participar en los Juegos Olímpicos de Río. 
 
“Es un ejemplo de superación y una inspiración para todas las niñas. Ha logrado sobresalir en un campo a menudo dominado por hombres y lo ha hecho con pasión y determinación. La felicitamos y admiramos por ello”, nos dice Edwin Magosvongwe, director de los Programas para Jóvenes de Aldeas Infantiles SOS de Zimbabue.  
 
             Chirandu aprendió a jugar en la Aldea de Bindura (Jekesai Njikizana/Al Jazeera)

UN ORIGEN HUMILDE

 
Mavis llegó a la Aldea de Bindura siendo sólo un bebé. Alguien la encontró en la carretera y la llevó hasta allí. No saben quién fue, pero todos lo conocen como “el buen samaritano”. A Mavis le encantaría poder agradecerle la oportunidad que le brindó: la posibilidad de vivir en una familia que, según nos dice, “no se diferencia en nada de aquellas en las que los niños viven con sus padres biológicos”. 
 
El tiempo fue pasando y aquel bebé se convirtió en una niña inquieta que encontró en el deporte su refugio y su pasión. Al empezar la escuela se apuntó en el equipo Hermann Gmeiner y sus maestros y compañeros no tardaron en percibir su talento. “Me enteré de que era buena jugando al fútbol cuando tenía once años”, confiesa. 
 
Mavis jugaba al fútbol todas las noches, hasta que la oscuridad le impedía ver el balón y seguir el movimiento del resto de jugadores. En 2010, el entrenador apuntó al equipo en una liga regional y con quince años Mavis comenzó a destacar fuera de la Aldea. 
 

EL CAMINO HACIA RÍO



Mavis Chirandu
Con 17 años se unió al equipo nacional sub-17, los Mighty Warriors, y poco después se convirtió en su capitana. Viajaba todos los días a Harare, la capital zimbabuense, para entrenar. A menudo tenía que dormir en la sede del club porque se hacía demasiado tarde para volver a casa, a una hora de la capital. 
 
En la actualidad, Mavis reside en Harare y juega en la primera división de fútbol femenino de su país. Ha participado en ocho campeonatos internacionales y su proyección no ha hecho más que empezar. 
 
Juega con pasión y determinación, y sabe que el esfuerzo y la dedicación son fundamentales para convertirse en jugadora profesional. En Aldeas estamos convencidos de que lo logrará. 
 
¡Suerte, Mavis!