“Nos brindaron un hogar y pudimos empezar a vivir como una familia normal”

Mi nombre es Josep, tengo 54 años y soy el tercero de siete hermanos. Todos fuimos acogidos por nuestra madre SOS Rosa Navarro en la Aldea de Sant Feliu de Codines, en Barcelona, en mayo de 1970. Yo tenía ocho años recién cumplidos.

 
 

Mi nombre es Josep, tengo 54 años y soy el tercero de siete hermanos. Todos fuimos acogidos por nuestra madre SOS Rosa Navarro en la Aldea de Sant Feliu de Codines, en Barcelona, en mayo de 1970. Yo tenía ocho años recién cumplidos.
 
Nuestros padres biológicos no nos ofrecían las condiciones necesarias para gozar de una infancia feliz: no atendían nuestra alimentación, nuestra higiene, ni nuestra educación. Por lo que perdieron la tutela.
 
Cuando nuestra madre Rosa y el equipo de personas que le daban soporte nos brindaron un hogar, pudimos empezar a vivir como una familia normal. Nos dieron atención médica y psicológica, nos enseñaron hábitos de higiene, de alimentación y sociales. Íbamos a la escuela, jugábamos al futbol e íbamos de excursión. Disfrutábamos de una casa adaptada a nuestras necesidades y nuestros vecinos eran niños como nosotros.
 
Nuestra madre era una buena cocinera, amante de la cultura, era alegre, optimista y muy acogedora. Le alegraban nuestros éxitos y sufría con nuestros desengaños. Murió en el año 2011 después de dedicar toda su vida a sus hijos, nosotros.  
 
Si tuviera que resumir mi historia, podría decir que acabados mis estudios de Educación Primaria, busqué trabajo, tal y como se solía hacer en aquella época, y con quince años comencé a ganarme la vida fuera de casa, en Bellpuig. En este pueblo tuve la suerte de contar con el cariño de Jaume y Encarnació, un matrimonio amigo de Aldeas Infantiles SOS y de mi madre SOS, que siempre nos ha ofrecido su ayuda y amistad incondicional. También hice grandes amigos, me casé y tuve dos hijos, que ya se han independizado.
 
Mis hermanos también se abrieron su camino en la vida. Formaron sus propias familias, tienen su trabajo y ponen ilusión y esfuerzo para llevar a cabo sus proyectos. Mantengo una estrecha relación con ellos y soy tutor de una de mis hermanas.  
 
Ahora que celebramos los 50 años de Aldeas Infantiles SOS, como miembro de la primera familia SOS, quiero dar las gracias por la ayuda, el amor y los valores que todos los niños y niñas hemos recibido de esta organización. Deseo agradecer a cada persona su aportación y muy especialmente a Montserrat Andreu, fundadora de Aldeas en Cataluña; y al entonces director César Muñoz, que dieron un gran impulso al proyecto durante los primeros años. También a Josep Peña, mi amigo y consejero, por tantos años de dedicación y sólido compromiso; a todas las madres, compañeras y amigas de la nuestra, en especial Julita Valls y a María Rosa Cufí, por ser las personas que compartieron con nosotros esos años tan intensos. Deseo que este proyecto perdure mientras haya un niño que lo necesite. Feliz 50 cumpleaños.
 
Josep Torres
Joven emancipado, Barcelona