
- Los suicidios aumentan entre las personas menores de 20 años en España, a pesar del descenso registrado entre jóvenes de menos de 30.
- Aldeas Infantiles SOS señala que el suicidio adolescente y juvenil es un problema de salud pública que exige una respuesta coordinada y sostenida por parte de familias, centros educativos, instituciones y medios de comunicación.
- La organización destaca la escucha, la educación emocional y la creación de entornos seguros y redes de apoyo como herramientas para prevenir, detectar e intervenir a tiempo.
Madrid, 9 de septiembre de 2026. Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre, Aldeas Infantiles SOS alerta del aumento de suicidios entre las personas de menos de 20 años en España, pese al descenso registrado entre la población menor de 30. Ante esta situación, la organización reclama fortalecer las medidas de prevención, como la educación emocional, la detección temprana y los recursos de atención dirigidos a niños, niñas y adolescentes.
Los suicidios entre personas de menos de 20 años en España aumentaron hasta alcanzar los 90 casos en 2024, último año del que hay datos definitivos disponibles1. Esta cifra es la más alta de los últimos años en esta franja de edad y contrasta con el descenso de los casos en jóvenes menores de 30. “El suicidio de adolescentes y jóvenes es un problema de salud pública. Es imprescindible garantizar su acceso rápido a una atención psicológica especializada y proporcionarles herramientas para gestionar sus emociones en una etapa de la vida tan vulnerable”, señalan desde Aldeas Infantiles SOS.
El dolor relacionado con la conducta suicida puede estar asociado a diferentes factores, como la soledad, la desconexión social, el acoso escolar o la presión de las redes sociales, que suelen transmitir modelos irreales de felicidad y aumentan la sensación de fracaso. En este sentido, señales de alerta como el aislamiento, la pérdida de ilusión o las autolesiones pueden ayudar a identificar posibles situaciones de riesgo, tal y como recoge el informe Detrás de la tristeza. Claves para visibilizar, entender y prevenir el suicidio adolescente y juvenil, elaborado por Aldeas Infantiles SOS. Además, el estudio destaca que la prevención del suicidio exige una respuesta coordinada de familias, centros educativos, instituciones y medios de comunicación.
Una red de apoyo para adolescentes y jóvenes
Prevenir el suicidio adolescente y juvenil requiere la implicación de la sociedad en su conjunto y el compromiso de los entornos que acompañan a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
En el ámbito familiar, construir un entorno de confianza es un factor de protección esencial. Sin embargo, uno de cada tres niños, niñas y adolescentes con ideaciones suicidas no cuenta a sus padres lo que le está pasando por miedo y para no preocuparles. Por ello, Aldeas Infantiles SOS insiste en la importancia de escuchar sin juzgar, sin culpabilizar y sin restar importancia a lo que les preocupa o les hace sufrir.
Los centros educativos desempeñan un papel clave en la prevención, tanto por su capacidad para detectar indicios de malestar como por su función como entornos seguros para adolescentes y jóvenes. Pero la falta de profesionales de la salud mental en los centros limita su capacidad de respuesta. Aldeas Infantiles SOS reclama integrar la educación emocional en el sistema educativo y reforzar la formación del profesorado y los equipos de orientación, así como contar con protocolos de actuación claros en los centros y garantizar su acceso a redes de apoyo especializadas que los ayuden cuando se detecten señales de riesgo.
Además, es necesario destinar más recursos de salud mental orientados a la adolescencia y la juventud. Aldeas Infantiles SOS reclama un aumento del número de profesionales, la reducción de los tiempos de espera, una mejor formación especializada y un mayor apoyo a las familias, así como el refuerzo y la consolidación de una estrategia coordinada y estable en todo el territorio. En este sentido, la aprobación del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027 y la reciente creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio son avances importantes, pero la organización advierte que estos pasos deben traducirse en medidas que se apliquen de forma homogénea, se evalúen y se sostengan en el tiempo, para que todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan acceder al apoyo que necesitan.
Por último, los medios de comunicación pueden contribuir a romper el silencio y facilitar la búsqueda de apoyo. Informar con rigor y sensibilidad, evitar dar detalles sobre métodos o lugares, no romantizar ni repetir de forma insistente casos de personas famosas, consultar a especialistas, visibilizar recursos de ayuda y formar a periodistas en el tratamiento adecuado del suicidio son medidas que reducen el riesgo de imitación y favorecen la protección social.
El cuidado de la salud mental es un derecho. Por eso, Aldeas Infantiles SOS ofrece atención psicológica individual y terapia familiar a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad. La organización pone el foco en la prevención y la detección de factores de riesgo, así como la intervención temprana. Además, la formación en salud mental de los profesionales de la organización favorece entornos seguros que promueven la estabilidad emocional y fortalecen vínculos afectivos sanos. “La salud mental no es un ente aislado que compete a cada individuo, sino que depende del entorno. Con nuestro trabajo creamos espacios en los que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes encuentran apoyo incondicional, escucha activa y respeto”, señalan desde la organización.




