Los y las jóvenes que crecen bajo una medida de acogimiento se ven obligados a emanciparse a los 18 años, doce años antes que sus iguales, y en la mayoría de los casos, sin el acompañamiento necesario para su plena inclusión social y laboral.
Los y las jóvenes que crecen bajo una medida de acogimiento se ven obligados a emanciparse a los 18 años, doce años antes que sus iguales, y en la mayoría de los casos, sin el acompañamiento necesario para su plena inclusión social y laboral.