¿Qué es el grooming y cómo proteger a los menores?
- Las denuncias por delitos sexuales digitales contra menores han pasado de 954 a 1.078 en solo dos años, un aumento del 13%, según el Ministerio del Interior.
- Los delitos sexuales contra menores en internet ya suponen el 84,2% de toda la criminalidad sexual en la red, según Educatolerancia.
- En 2020, la Fiscalía General del Estado registró un aumento del 175% en delitos de grooming en solo dos años.
- Más de 3.000 menores llamaron al 017 de INCIBE en 2025 por ciberacoso y extorsión sexual.
- El 68% de los niños entre 10 y 12 años ya tiene perfil en alguna red social, pese a los límites legales de edad, según elDiario.es.
Prevenir el grooming empieza por entenderlo. No es un peligro abstracto ni algo que solo les ocurre a otros: es una realidad que afecta a miles de menores en España cada año. En esta guía te explicamos qué es, cómo actúa el acosador, cómo detectarlo y qué puedes hacer desde casa, desde el aula y como adolescente para protegerte y proteger a quienes te rodean.

¿Qué es el grooming y por qué debemos conocerlo?
El grooming, también conocido como child grooming u online grooming, es un proceso mediante el cual un adulto contacta con un menor a través de internet con el objetivo de ganarse su confianza para involucrarlo en actividades de carácter sexual. Esta definición abarca desde la obtención de imágenes íntimas hasta la concertación de encuentros físicos con fines de abuso.
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), el grooming es una práctica en la que un adulto se hace pasar por menor o utiliza técnicas de manipulación emocional para establecer una relación de confianza con el niño o adolescente, pasando después al control emocional y, finalmente, al chantaje con fines sexuales.
Es fundamental entender que el grooming no es un hecho aislado ni instantáneo: es un proceso que puede durar semanas, meses o incluso años. El agresor invierte tiempo en construir un vínculo con la víctima, aislándola progresivamente de su red de apoyo (familia, amigos, profesores) para aumentar su vulnerabilidad.
En España, el grooming está tipificado como delito en el artículo 183 ter del Código Penal. Este artículo castiga a quien contacte con un menor de 16 años a través de internet u otras tecnologías con fines sexuales con penas de prisión de 1 a 3 años o multa de 12 a 24 meses. No es necesario que exista contacto físico: el mero intento de captación, la propuesta sexual o la solicitud de imágenes íntimas ya constituyen delito.
¿Cómo actúa el acosador en cada fase del grooming?
Conocer las fases del grooming es fundamental para poder detectarlo a tiempo. Aunque cada caso tiene sus particularidades, los expertos identifican un patrón común que se repite en la mayoría de los casos.
1. Selección de la víctima
El agresor busca menores en plataformas donde estos interactúan habitualmente: redes sociales, videojuegos online, foros y aplicaciones de mensajería. Observa perfiles públicos para identificar a menores que muestran signos de vulnerabilidad emocional, soledad o necesidad de atención.
2. Toma de contacto y construcción de confianza
El adulto inicia el contacto, a menudo haciéndose pasar por otro menor con gustos e intereses similares. Crea perfiles falsos con fotografías atractivas y una identidad ficticia. Según un estudio de la Universidad Pontificia Comillas publicado en la Revista de Psicología Jurídica, en España el agresor de grooming tiene una edad media de 35 años, es varón en el 100% de los casos analizados y, sorprendentemente, la mitad de ellos ni siquiera miente sobre su identidad.
3. Aislamiento de la víctima
Poco a poco, el acosador busca que el menor mantenga la relación en secreto. Le pide que no cuente a nadie sus conversaciones y va separándolo de su entorno de confianza. Frases como “esto es nuestro secreto” o “tus padres no lo entenderían” son habituales en esta fase.
4. Escalada hacia el contenido sexual
Una vez consolidada la confianza, el agresor introduce gradualmente temas sexuales en la conversación. Puede enviar contenido sexual para normalizar la situación y, progresivamente, solicitar imágenes o vídeos íntimos del menor.
5. Extorsión y control sobre la víctima
Cuando el agresor dispone de material comprometedor, lo utiliza como herramienta de chantaje para obtener más contenido sexual, mantener el silencio de la víctima o concertar un encuentro físico. En esta fase, la víctima se siente atrapada y con frecuencia no pide ayuda por miedo o vergüenza.
Perfil del agresor y de la víctima
¿Quién es el agresor?
Uno de los aspectos más preocupantes del grooming es que el perfil del agresor no responde al estereotipo del desconocido peligroso. Según un estudio de la Universidad Pontificia Comillas basado en el análisis de sentencias judiciales españolas:
- La edad media del agresor es de 35 años (rango de 18 a 54)
- El 100% son varones y el 92% de nacionalidad española.
- El 35% pertenece al entorno del menor (conocidos, familiares o personas cercanas)
- Se propuso un encuentro presencial en el 90% de los casos, y se concretó en la mitad.
- El chantaje estuvo presente en el 35% de los casos analizados.
Datos más recientes publicados por Infobae, basados en el análisis de 28 casos de grooming juzgados entre 2023 y 2024, desglosan la relación entre agresor y víctima: el 41,7% era un conocido, el 25% un familiar y solo el 33,3% un desconocido. Es decir, dos de cada tres agresores pertenecen al entorno de la víctima, lo que desmonta la creencia de que el peligro viene siempre de fuera.
¿Quién es la víctima?
El grooming puede afectar a cualquier menor con acceso a internet, pero existen factores de mayor vulnerabilidad:
- Según datos del Ministerio del Interior, las niñas representan el 68,8% de las víctimas de delitos sexuales digitales.
- La edad media de las víctimas es de 13 años.
- El 58% de los menores de 11 años ya utiliza redes sociales de forma regular, lo que adelanta la exposición al riesgo.
- Los menores con baja autoestima, necesidad de aceptación o situaciones familiares difíciles son más vulnerables.
- La falta de supervisión digital y de comunicación abierta en el hogar aumenta significativamente el riesgo.
Diferencias entre grooming ciberbullying y sexting
Estos tres conceptos se confunden con frecuencia, pero entender qué los distingue es clave para identificar cada situación y actuar de forma adecuada. Si quieres profundizar en los distintos tipos de violencia digital que puede sufrir la infancia, te recomendamos nuestra guía específica.
Grooming
Un adulto contacta con un menor a través de internet con fines sexuales. La diferencia fundamental es el desequilibrio de poder por edad: el agresor siempre es un adulto que manipula deliberadamente al menor, aunque se presente como un amigo o como otro adolescente. La intención sexual existe desde el primer momento, pero el acosador la oculta tras una fachada de confianza que puede prolongarse durante meses.
Ciberbullying
Acoso entre iguales (menores) a través de medios digitales. La intención es humillar, aislar o intimidar, y no tiene necesariamente un componente sexual. Sin embargo, un caso de ciberbullying puede incluir elementos de acoso sexual entre iguales o derivar en situaciones que faciliten el grooming. Si necesitas más información, puedes consultar nuestra guía sobre qué es el bullying y cómo actuar o cómo prevenirlo desde casa y el colegio.
Sexting
Envío voluntario de contenido sexual entre personas, generalmente adolescentes. El sexting en sí mismo no es un delito entre menores de edad similar, pero se convierte en un problema grave cuando ese contenido se difunde sin consentimiento. Además, las imágenes obtenidas mediante sexting son una de las herramientas más frecuentes que utilizan los groomers para extorsionar a sus víctimas.
Señales de alerta para detectar el grooming
La detección temprana del grooming puede evitar consecuencias devastadoras para el menor. El problema es que muchas de estas señales se confunden con comportamientos propios de la adolescencia. La clave está en observar cambios repentinos y en prestar atención cuando varias de estas señales coinciden en el tiempo.
¿Cómo cambia su relación con la tecnología?
Uno de los primeros indicadores visibles es un cambio en la forma en que el menor usa sus dispositivos. Un adolescente que empieza a pasar mucho más tiempo conectado de lo habitual, especialmente a horas tardías o de madrugada, puede estar manteniendo conversaciones que no quiere que nadie descubra. Si además oculta la pantalla cada vez que alguien se acerca, borra de forma compulsiva el historial de conversaciones o crea perfiles en redes sociales que su familia desconoce, conviene prestar atención.
El nerviosismo al recibir notificaciones también es revelador. Mientras que la mayoría de adolescentes miran el móvil con naturalidad, un menor víctima de grooming puede mostrar ansiedad visible cuando suena una alerta: tensión corporal, prisa por leer el mensaje en privado o, por el contrario, evitar mirarlo delante de otros.
Cambios emocionales que no encajan
El grooming deja huella en la salud mental del menor antes de que el abuso se materialice. La manipulación a la que se somete al menor genera un estado de confusión interna que se manifiesta en cambios de humor difíciles de explicar: irritabilidad sin motivo aparente, episodios de tristeza profunda o un aislamiento progresivo que le lleva a dejar de quedar con amigos y a evitar actividades que antes disfrutaba.
El secretismo repentino es otra señal significativa. Un menor que siempre ha sido comunicativo y que, de pronto, se muestra evasivo cuando le preguntan por su vida online puede estar guardando un secreto impuesto por el acosador. También son frecuentes los signos de ansiedad o baja autoestima que no se corresponden con ninguna situación conocida, y las reacciones desproporcionadas cuando se le pone algún límite al uso de internet, como si perder la conexión significara perder algo mucho más importante que el entretenimiento.
Señales graves que exigen actuar de inmediato
Hay señales que van más allá de la sospecha y que requieren una actuación urgente. Si el menor empieza a recibir regalos, dinero o recargas de móvil cuyo origen no puede o no quiere explicar, es posible que un adulto esté comprando su confianza o recompensando su silencio.
Descubrir que tiene en su dispositivo imágenes o vídeos de contenido sexual —propios o ajenos— es una señal de máxima gravedad. Lo mismo ocurre si manifiesta la intención de quedar a solas con alguien que ha conocido por internet, si de repente muestra conocimientos sexuales que no se corresponden con su edad o si expresa sentimientos de culpa, vergüenza o miedo sin que exista una causa visible que los justifique.
¿Qué hacer ante estas señales?
Si reconoces varias de estas señales en un menor de tu entorno, no las minimices pensando que “son cosas de la edad”. Habla con él de forma calmada y sin juzgar. Hazle saber que no es culpa suya, que puede contar contigo y que buscar ayuda es lo correcto. Y si la situación lo requiere, no dudes en contactar con las líneas de ayuda especializadas o en denunciar ante las autoridades.
¿Cómo prevenir el grooming desde casa?
La familia es el primer escudo protector frente al grooming. Estas estrategias ayudan a crear un entorno seguro para los menores en el mundo digital.
1. Habla abiertamente sobre los riesgos de internet.
No se trata de asustar, sino de informar. Explica a tus hijos que en internet no todo el mundo es quien dice ser. Adapta el mensaje a su edad: con los más pequeños puedes usar analogías sencillas (“no abras la puerta a desconocidos, tampoco en internet”), y con los adolescentes puedes tener conversaciones más directas sobre grooming, sexting y privacidad.
2. Establece normas claras de uso de la tecnología.
Define horarios de uso, espacios comunes para navegar (evitando que se conecten solos en su habitación) y reglas básicas como no compartir datos personales, fotografías íntimas ni aceptar solicitudes de desconocidos. Según INCIBE, cubrir la cámara web cuando no se utiliza es una medida preventiva sencilla y eficaz.
3. Conoce las plataformas que usan tus hijos.
No puedes proteger a tus hijos de lo que no conoces. Familiarízate con las redes sociales, videojuegos y aplicaciones que utilizan. Revisa juntos las configuraciones de privacidad y asegúrate de que sus perfiles no son públicos.
4. Fomenta la confianza en lugar del control.
La supervisión excesiva sin explicación puede generar el efecto contrario: que el menor oculte su actividad. El objetivo es que se sienta seguro para contarte cualquier situación incómoda que viva online. Frases como “si alguien te hace sentir incómodo en internet, puedes contármelo sin miedo” son mucho más efectivas que revisar su móvil a escondidas.
5. Enséñale a identificar situaciones de riesgo.
Un menor informado es un menor más protegido. Enséñale a reconocer las señales de alerta: un desconocido que pide hablar en privado, que solicita fotos, que insiste en guardar secretos o que ofrece regalos. Practicar con ejemplos concretos les ayuda a reaccionar si se encuentran ante una situación real.
6. Supervisa sin invadir su privacidad.
Especialmente con los más jóvenes, utiliza herramientas de control parental y revisa periódicamente su actividad online. A medida que crecen, la supervisión debe evolucionar hacia un modelo de acompañamiento basado en el diálogo y la confianza mutua.
¿Cómo prevenir el grooming desde el centro educativo?
Los centros educativos son un espacio clave para la prevención del grooming. Sin embargo, la formación en riesgos digitales sigue siendo insuficiente: durante el curso 2023-2024, la Policía Nacional realizó 31.408 actuaciones formativas en centros escolares, pero con una duración media de apenas 45-50 minutos por sesión. La prevención requiere un compromiso mucho más profundo y continuado.
1. Incluye la educación digital en el currículo.
La alfabetización digital no debe limitarse a enseñar a usar herramientas tecnológicas. Debe incluir formación sobre privacidad, gestión de la identidad digital, riesgos online y relaciones saludables en el entorno digital.
2. Forma al profesorado en detección de riesgos online.
Los docentes necesitan formación específica para identificar señales de grooming en sus alumnos y saber cómo actuar. La figura del coordinador de bienestar, obligatoria desde la LOPIVI (Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia), es un recurso fundamental en cada centro.
3. Trabaja la educación afectivo-sexual adaptada a cada edad.
Los menores que reciben educación sobre relaciones saludables, consentimiento y límites están mejor preparados para identificar situaciones abusivas. Esta formación debe adaptarse a cada etapa educativa.
4. Crea canales de comunicación seguros.
Los alumnos deben saber a quién acudir si se sienten acosados online. Establece canales de denuncia confidenciales (buzones anónimos, tutorías individuales, líneas de atención) y asegúrate de que todo el alumnado los conoce.
5. Organiza talleres con familias.
La prevención más eficaz conecta escuela y hogar. Organiza sesiones informativas sobre grooming y otros riesgos digitales para que las familias dispongan de las herramientas necesarias para proteger a sus hijos también fuera del aula.
6. Utiliza programas educativos especializados.
Existen recursos gratuitos diseñados específicamente para trabajar estos temas en el aula. Los programas de educación en valores ayudan a construir habilidades sociales y emocionales que protegen frente al grooming y otras formas de violencia.

¿Qué puedes hacer tú como adolescente para protegerte del grooming?
Si eres adolescente, esta parte es para ti. El grooming no es algo que solo le pase a otros, y protegerte empieza por saber cómo funciona.
- Desconfía de quien te pida secretos. Ninguna relación sana empieza con “no se lo cuentes a nadie”. Si alguien que has conocido online te pide que guardes vuestra conversación en secreto, eso ya es una señal de alarma.
- No compartas fotos ni vídeos íntimos. Da igual cuánta confianza sientas: una vez que envías una imagen, pierdes el control sobre ella. Esa foto puede usarse para chantajearte, y recuperarla es casi imposible.
- Comprueba que la persona es quien dice ser. Perfiles sin apenas fotos, cuentas recién creadas o alguien que evita las videollamadas pueden ser señales de un perfil falso. Si no puedes verificar quién es, no sigas hablando.
- No quedes a solas con alguien que solo conoces por internet. Si decides conocer a alguien en persona, hazlo siempre en un lugar público y acompañado de un adulto de confianza. Cuéntaselo a tu familia.
- Habla si algo te incomoda. Si alguien te hace sentir raro, te presiona o te pide cosas que no quieres hacer, cuéntaselo a un adulto de confianza: un padre, una madre, un profesor, un orientador. No es tu culpa y no estás exagerando.
- Pide ayuda sin miedo. Si ya has compartido algo y te están chantajeando, no estás solo. Llama al 017 (INCIBE), es gratuito, confidencial y están para ayudarte.
Recuerda: el responsable siempre es el adulto que manipula. Nunca tú. Pedir ayuda no es debilidad, es la decisión más valiente que puedes tomar.
¿Qué hacer si se detecta un caso de grooming?
Según distintas estimaciones, hasta el 60% de los delitos de violencia sexual digital no se denuncian, según Artículo 14. El miedo, la vergüenza y la autoinculpación son las principales barreras. Además, según Infobae, el 65% de las víctimas declara más de dos veces antes de llegar a juicio, lo que agrava la revictimización. Actuar con rapidez y calma es fundamental:
- Mantén la calma y apoya al menor. No le culpes ni le juzgues. Hazle saber que ha hecho bien en contarlo y que no es responsable de lo que está ocurriendo.
- No contactes al acosador. Cualquier interacción puede alertarle y hacer que borre las pruebas.
- Conserva todas las pruebas. Haz capturas de pantalla de las conversaciones, perfiles, imágenes y cualquier otra evidencia. No borres nada del dispositivo del menor.
- Denuncia ante las autoridades. El grooming es un delito. Puedes denunciar ante la Policía Nacional, la Guardia Civil o el juzgado de guardia. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuentan con unidades especializadas en delitos telemáticos.
- Busca apoyo psicológico. El menor va a necesitar acompañamiento profesional para procesar la experiencia. Contacta con el orientador del centro educativo o con servicios especializados.
- Contacta con líneas de ayuda especializadas para recibir orientación personalizada sobre los pasos a seguir.
Recursos y líneas de ayuda contra el grooming
Si tú o alguien de tu entorno está sufriendo una situación de grooming, estos recursos pueden ayudarte:
- Línea de Ayuda en Ciberseguridad (INCIBE): 017 (gratuito, confidencial, horario de 8:00 a 23:00, los 365 días del año)
- Teléfono contra el acoso escolar (Ministerio de Educación): 900 018 018 (gratuito, confidencial, 24 horas)
- Policía Nacional – Delitos telemáticos: 091 o a través de su web de denuncias
- Guardia Civil – Grupo de Delitos Telemáticos: 062
- Internet Segura for Kids (IS4K): incibe.es/menores — recursos educativos gratuitos para familias y educadores
- Programas educativos de Aldeas Infantiles SOS: educa.aldeasinfantiles.es
El compromiso de Aldeas Infantiles SOS con la protección digital de la infancia
En Aldeas Infantiles SOS llevamos más de 27 años trabajando para que los menores crezcan en entornos seguros. Frente a amenazas como el grooming, creemos que la mejor protección es un menor que sabe identificar el peligro, que confía en su entorno y que tiene herramientas para pedir ayuda. Por eso, la educación en valores es el eje de nuestra prevención:
- “Abraza tus valores” (Educación Infantil y Primaria): trabaja la empatía, el respeto, la autoestima y la capacidad de pedir ayuda. Un niño que aprende a decir “esto no me gusta” y sabe que será escuchado tiene una protección que ningún filtro parental puede sustituir.
- “Párate a pensar” (Educación Secundaria): fomenta la reflexión crítica sobre relaciones saludables, consentimiento y uso responsable de la tecnología. En un contexto donde el 58% de los menores de 11 años ya utiliza redes sociales regularmente, según elDiario.es, esta formación es más urgente que nunca.
Cada curso escolar, 350.000 alumnos participan en estos programas en toda España. Los materiales didácticos pueden descargarse gratuitamente en educa.aldeasinfantiles.es.
Además, a través de la iniciativa “Diputados por un Día”, niños de Educación Primaria debaten y votan en los Parlamentos Autonómicos sobre temas como la convivencia digital, la seguridad en internet y la prevención de la violencia, haciendo oír su voz públicamente.
Si quieres saber más sobre cómo proteger a los menores en internet, consulta nuestros recursos sobre internet segura para niños y nuestra guía sobre violencia digital y cómo proteger a niños y adolescentes.
Porque un menor informado, acompañado y con una red de apoyo sólida es un menor más protegido. La prevención del grooming no es solo una cuestión de tecnología: es una cuestión de educación, de valores y de compromiso colectivo.
Preguntas frecuentes sobre el grooming
¿A partir de qué edad puede un menor ser víctima de grooming?
Un menor puede ser víctima de grooming desde el momento en que tiene acceso a internet y a dispositivos conectados. Aunque la edad media de las víctimas se sitúa en los 13 años, se han documentado casos con menores de 8 y 9 años. La prevención debe comenzar desde que el niño empieza a usar tecnología, adaptando la información a su nivel de comprensión.
¿El grooming solo ocurre a través de redes sociales?
No. El grooming puede producirse a través de cualquier plataforma digital: redes sociales, videojuegos online con chat, aplicaciones de mensajería, foros, plataformas de streaming e incluso correo electrónico. Los videojuegos multijugador son un espacio de riesgo creciente porque permiten la interacción directa entre adultos y menores en un entorno percibido como seguro.
¿Cómo puedo diferenciar el grooming de una amistad online normal?
Las señales de alerta incluyen que la persona pida mantener la relación en secreto, que solicite fotografías o vídeos personales, que haga regalos (físicos o virtuales) sin motivo, que intente aislar al menor de su entorno o que introduzca temas sexuales en la conversación. Una amistad sana no necesita secretos ni exige nada a cambio.
¿Qué consecuencias legales tiene el grooming en España?
El grooming está tipificado en el artículo 183 ter del Código Penal y se castiga con penas de prisión de 1 a 3 años o multa de 12 a 24 meses. Si el acercamiento se produce con coacción, intimidación o engaño, o si desemboca en un encuentro físico con abuso sexual, las penas son significativamente superiores. Es un delito perseguible de oficio, lo que significa que cualquier persona puede denunciarlo.
¿Qué hago si mi hijo ha compartido imágenes íntimas con un desconocido?
Lo primero y más importante: no le culpes. El responsable es siempre el adulto que manipuló al menor. Conserva todas las pruebas (capturas de pantalla, conversaciones, perfiles), no borres nada del dispositivo y denuncia ante la Policía Nacional (091) o la Guardia Civil (062). Contacta con la línea 017 de INCIBE para recibir orientación sobre cómo eliminar el contenido difundido y solicita apoyo psicológico al menor a través del orientador del centro educativo o los servicios sociales de tu municipio.
¿Puede un conocido o familiar ser un groomer?
Sí. Según un estudio de la Universidad Pontificia Comillas, el 35% de los agresores de grooming pertenece al entorno del menor. No siempre es un desconocido. Un familiar, un entrenador, un profesor particular o cualquier adulto con acceso al menor puede utilizar las tecnologías como herramienta de acoso. Por eso es fundamental educar a los menores para que identifiquen comportamientos inadecuados independientemente de quién provengan.
¿Los niños también son víctimas de grooming o solo las niñas?
Ambos. Según el Ministerio del Interior, las niñas representan el 68,8% de las víctimas de delitos sexuales digitales, pero los niños suponen más del 31%, un porcentaje significativamente más alto que en las agresiones sexuales presenciales. El grooming afecta a menores de todos los géneros, y es importante que la prevención y la detección incluyan a todos los niños y adolescentes sin distinción.
Si quieres contribuir a que más menores crezcan seguros y protegidos, hazte socio/a de Aldeas Infantiles SOS y apoya nuestro trabajo en educación y protección de la infancia.
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