La subida del gasto medio se atribuye al encarecimiento de los libros de texto y de los uniformes, pero también al auge de otros formatos como los libros digitales o las licencias mixtas, lo que pone de manifiesto el impacto que la brecha tecnológica conlleva en el aprendizaje de los niños y niñas más vulnerables (2,7 millones de niños, niñas y adolescentes se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social en nuestro país) comprometiendo gravemente su derecho a recibir una educación de calidad.


Para ellos, y para sus familias, la “vuelta al cole“ conlleva dificultades que no solo se reducen al gasto de los libros, los uniformes o el material escolar, ya que a estos pueden sumarse la falta de conectividad y acceso a dispositivos digitales, las limitaciones de recursos y capacidades para apoyar el aprendizaje en casa, los problemas para conciliar la vida familiar y laboral, e incluso la falta de cobertura de necesidades tan básicas como la alimentación.


En muchas ocasiones no pueden acceder a actividades extraescolares, deportivas, culturales o sociales, lo que les sitúa en una clara posición de desventaja contribuyendo a aumentar la desigualdad y a dificultar su integración social. Además, por lo general, obtienen resultados académicos más bajos, presentan mayores tasas de absentismo y de abandono escolar temprano y cuentan con una probabilidad más alta de repetir curso.

La labor de los Centros de Día de Aldeas Infantiles SOS

Además de proporcionar libros y material escolar a niños, niñas y adolescentes a través de nuestros Centros de Día ubicados en Cataluña (4), Galicia (4), Madrid (3), Andalucía (6), Castilla-La Mancha (1), Aragón (4), Canarias (7), Valencia (1), Asturias (1) y Baleares (1) también bridamos apoyo a 1.438 familias suministrando, en las situaciones más críticas, alimentos, ya sea de forma directa, mediante ayudas económicas o a través de comedores disponibles en varios de nuestros Centros de Día, así como artículos de primera necesidad. Además, la salud mental de niños, niñas y adolescentes es otra de las áreas principales en las que ponemos el foco.


A lo largo del año llevamos a cabo un trabajo integral en el que, por las tardes, los niños, niñas y adolescentes reciben refuerzo académico y disfrutan de meriendas, talleres educativos, actividades lúdicas, deportivas y salidas culturales. Y por las mañanas nos centramos en las familias fortaleciendo sus habilidades parentales y ofreciéndoles formación en áreas como la alfabetización digital y la búsqueda de empleo entre otras.

Para llevar a cabo esta labor contamos con equipos multidisciplinares formados por profesionales de la educación, el trabajo social, la psicología y la pedagogía, quienes a su vez cuentan con la colaboración de personal voluntario, trabajando en estrecha colaboración con centros educativos, terapeutas y Servicios Sociales.

La importancia de la Educación Infantil

También preparamos el inicio del curso en nuestros 5 Centros de Educación Infantil situados en Cuenca, Granada, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza, desde los que atendemos a 278 niños y niñas de 0 a 3 años y ofrecemos apoyo a 242 familias.


En ellos niños y niñas de familias que necesitan conciliar su vida laboral y familiar comparten espacio con otros derivados por los Servicios Sociales por encontrarse en situación de vulnerabilidad. Una diversidad de entornos familiares que promueve la integración y ofrece a los pequeños un ambiente de crecimiento inclusivo.


La educación infantil, especialmente el ciclo de 0 a 3 años, juega un papel clave en el desarrollo, ya que en él se establecen fundamentos esenciales para el correcto crecimiento en las áreas intelectual, física, psicomotriz, emocional y social, que serán reforzadas y consolidadas en el segundo ciclo. Por ello, desde Aldeas, proporcionamos atención personalizada e integral con un proyecto educativo que incorpora metodologías basadas en las inteligencias múltiples, la disciplina positiva y la estimulación multisensorial. Además, para los niños y niñas que crecen en situación de vulnerabilidad, la educación infantil se convierte en un vehículo compensatorio que les proporciona los estímulos y los apoyos necesarios para garantizar su óptimo desarrollo.

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