Destacado abogado y colaborador cercano del presidente del Gobierno Adolfo Suárez durante su mandato, Juan Belda, dio un giro a su trayectoria profesional a comienzos de la década de 1980 para asumir la presidencia de la recién constituida Asociación Aldeas Infantiles SOS de España, así como para dirigir la coordinación nacional de las iniciativas locales ya existentes en Cataluña y en Galicia.
El modelo de atención que promovió, inspirado en la visión del fundador de la organización en Austria tras la II Guerra Mundial, Hermann Gmeiner, era innovador en el contexto español, apostando por un cuidado alternativo de calidad en entornos afectivos y protectores, con educadoras de referencia estables, y dirigido a niños, niñas y adolescentes que habían perdido el cuidado parental y en donde no se separaba a los hermanos. Además, ofrecía acompañamiento más allá de la mayoría de edad, hasta la plena integración social y laboral de los jóvenes que salían del sistema de protección, contrastando todo ello con la estructura institucional predominante de la época.
Durante su etapa al frente de la organización se produjo una expansión territorial decisiva, con la construcción de seis nuevas Aldeas, que se sumaron a las ya existentes en Barcelona y Pontevedra, y que se ubicaron en Madrid, Granada, Cuenca, Santa Cruz de Tenerife, Zaragoza y Las Palmas de Gran Canaria. En ese mismo periodo también se creó la Escuela Nacional de Formación en Granada destinada a la capacitación de los equipos educativos.
Posteriormente, promovió la incorporación del trabajo preventivo con familias en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de evitar, siempre que fuera posible, la separación de los niños, niñas y adolescentes de su entorno familiar. Este enfoque supuso un punto de inflexión en la trayectoria de nuestra organización que se concretó con la puesta en marcha de centros de día y de educación infantil, ampliando así el alcance de nuestra intervención.
Durante su liderazgo también se impulsó un sistema de captación de fondos privados, que nos permitió alcanzar la autosuficiencia económica en 1996 e iniciar la financiación de programas en Latinoamérica y África.
Una labor alineada con los derechos de la infancia
El trabajo de Juan Belda se desarrolló en paralelo al proceso de evolución legislativa y social que supuso la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), y se enmarcó en el tránsito desde una cultura asistencialista hacia una centrada en los derechos y en el interés superior del niño, consolidando nuestra presencia en España con una propuesta que respondía a las nuevas exigencias del sistema de protección.
Juan Belda marcó una etapa decisiva en la historia de Aldeas Infantiles SOS y en la configuración en nuestro país de un modelo de atención a la infancia sin cuidado parental o en riesgo de perderlo cuya vigencia continúa hoy en día. Su visión y su labor sentaron las bases de una intervención centrada en el derecho de cada niño, niña y adolescente a crecer en un entorno familiar seguro, afectivo y estable. Su legado continúa y continuará presente en la misión de nuestra organización expresando nuestro profundo agradecimiento por su entrega y por su contribución al bienestar de la infancia y la adolescencia más vulnerable.




