Así lo asegura Alexandra, una joven que creció en la Aldea Infantil SOS de Cuenca. Llegó cuando era pequeña después de que su situación familiar se complicase y no pudiera seguir viviendo con sus padres. Tenía 14 años y toda una vida por delante pero los inicios no siempre son fáciles.

Esta es su historia de superación:

Cuando tenía catorce años no sabía mucho acerca de la superación personal, pero en ese momento mi vida cambió para siempre, no te voy a contar toda la historia porque es muy triste, solo te diré eso. Ya no podía seguir viviendo con mis padres, así que tuve que dejar la casa de mi familia, mis amigos, mi pueblo. Tuve que mudarme a Cuenca y mi nuevo hogar era un centro para menores. Construir una nueva vida fue muy difícil, todo a mí alrededor era nuevo, estaba perdida, además tenía muchas heridas que curar.

Afortunadamente, siempre hay una luz en la oscuridad, esta luz para mí era toda la gente y los profesionales que encontré en mi nuevo camino.

Seis años más tarde, si me preguntas qué es la superación personal, puedo darte muchos ejemplos de los casos de superación personal, todos los niños y niñas que vivían en el centro conmigo tienen una historia de superación personal detrás de ellos. Me siento muy orgullosa de ellos y de mí, somos supervivientes de nuestro pasado.

El proceso fue lento y doloroso. Tuve que superar muchas adversidades, sin embargo, al pasar por estas situaciones difíciles, me convertí en la persona que soy actualmente, una buena persona, una persona que merecía ser amada y cuidada.

 

Alexandra, joven de la Aldea de Cuenca

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