Dariya, una madre de familia de 35 años, llegó a Polonia huyendo de Ucrania junto con sus dos hijos de 5 y 12 años el pasado 6 de marzo, donde fueron recibidos por nuestros equipos de Aldeas Infantiles SOS en el país con el que compartieron su historia.
“No me lo creía. Teníamos una vida perfecta y de un día para otro todo cambió. Kiev ya no era seguro y tuve que escapar para poner a los pequeños a salvo. Ahora estoy sola con ellos y no sé cuándo volveremos a ver a nuestra familia.”

Dariya y sus dos hijos llegaron a la frontera cargados con sus mochilas y una maleta, dejando atrás, no solamente el resto de pertenencias y recuerdos de su hogar, sino también a sus seres queridos. “Mis padres son mayores, mi madre casi no se puede mover de la cama así que es imposible para ella salir. Mi hermana se ha quedado con ellos para cuidarlos. Mi marido se ha ido a luchar al frente y ya hace 2 días que no he podido hablar con él. Lo peor de separarnos de ellos es no saber si volveremos a verlos”.
“Mi hijo me pregunta cuándo volveremos a casa y no sé qué responder. No sé cómo se le explica la guerra a un niño de 5 años. Intento decirle cosas buenas y no llorar cuando me ve, pero es imposible ocultar algunos sentimientos. Al mayor le empezaron a dar ataques de ansiedad cada vez que sonaban las sirenas y ahora el pequeño llora cada vez que escucha una”.
Historias como la de Dariya no dejan de llegar a la frontera de Polonia con Ucrania. Allí les reciben nuestros equipos de Aldeas Infantiles SOS para proporcionarles agua, comida, juguetes para los más pequeños, dinero para los gastos básicos e incluso, ayuda para ponerse en contacto con los familiares que han dejado atrás. Tú también puedes ser parte de esta ayuda, haciendo clic aquí.




