El Centro de Educación Infantil de Aldeas Infantiles SOS en Zaragoza cumple 20 años

España
Centro de Educación Infantil Aldeas Infantiles SOS

  • Por el Centro de Educación Infantil de Villamayor de Gállego han pasado, desde 2002, 1.300 niños y niñas de distintos contextos socioeconómicos, favoreciendo así su integración.
  • Su proyecto educativo se apoya en las Inteligencias Múltiples, la disciplina positiva y la estimulación multisensorial, y su metodología gira en torno al juego.
  • La organización de atención directa a la infancia asegura que la educación de 0 a 3 años mejora el desarrollo de las habilidades cognitivas, emocionales y sociales de niños y niñas, y compensa desigualdades.

Madrid, 23 de noviembre de 2022. En 2002 abrió sus puertas el Centro de Educación Infantil de Aldeas Infantiles SOS en Villamayor de Gállego, un  espacio integrador al que acuden niños y niñas de distintos contextos socioeconómicos, con un proyecto educativo innovador  y en el que las familias son una pieza fundamental. Para los niños y niñas en situación de vulnerabilidad es, además, un compensador de desigualdades, ya que contrarresta las carencias que puedan tener en casa, aportándoles los estímulos necesarios para su correcto desarrollo.

El Centro de Educación Infantil de Aldeas Infantiles SOS en Villamayor de Gállego, Zaragoza, ha cumplido 20 años proporcionando una atención educativa y asistencial de calidad a niños y niñas en la primera etapa de educación infantil (0-3 años). Por una parte, se cubren las necesidades primarias de afecto, seguridad, alimentación, descanso e higiene en un ambiente agradable y seguro. Por otra, partiendo de su estado evolutivo y de sus posibilidades de trabajo en las áreas psicomotriz, afectiva, social, sensorial y del lenguaje, se realiza una labor educativa que respeta el ritmo de desarrollo específico individual para potenciar su autoestima y lograr su integración social.

“Una buena gestión emocional y el fomento de la autonomía, junto con la existencia de vínculos afectivos seguros, son claves para educar la resiliencia que permite afrontar y capitalizar situaciones adversas“, explica la directora del centro, Yolanda Estébanez, que reivindica el carácter integral de la atención que reciben los niños y niñas.

Con una metodología de trabajo que gira en torno al juego, su proyecto educativo está basado en las Inteligencias Múltiples, para que desarrollen al máximo sus diferentes potencialidades, la disciplina positiva y la estimulación multisensorial, lo que permite ofrecerles una atención global y personalizada.

La colaboración con las familias y su participación en el día a día del Centro de Educación Infantil es una de sus señas de identidad. La diversidad de las situaciones familiares enriquece y favorece la integración. Al centro acuden niños y niñas de familias en situación normalizada que necesitan conciliar la vida laboral y familiar y otras que están atravesando una situación de vulnerabilidad derivadas por los Servicios Sociales o por programas de Aldeas en Aragón. El porcentaje de estos últimos oscila entre el 30 y el 40 por ciento. Se trata, pues, de un espacio integrador desde el que se promueve el apoyo mutuo.

Este programa de Aldeas Infantiles SOS cuenta con un proyecto paralelo denominado Espacio de familias, desde el cual estas participan y se implican en la dinámica y la vida cotidiana del centro. “Nuestro objetivo es que sean protagonistas de la educación de sus hijos e hijas también desde dentro del Centro de Educación Infantil“, afirma su directora.

A lo largo de estos 20 años, han pasado por el Centro de Educación Infantil 1.300 niños y niñas de 1.275 familias. Con ellos trabaja un equipo de profesionales del ámbito social y educativo que no ha dejado de formarse, implementar buenas prácticas y nuevas metodologías con el fin de mejorar la atención a los niños y niñas, y adaptarse a las necesidades cambiantes de las familias.

Creando las bases para el desarrollo posterior

La atención recibida por los niños y niñas entre los 0 y los 3 años es fundamental, ya que en esta fase se asientan las bases para su desarrollo posterior. En este periodo, una educación de calidad mejora las habilidades cognitivas, emocionales y sociales, favorece la estimulación temprana y, cuando alcanza a los niños en situación de vulnerabilidad, compensa las carencias que puedan tener en casa, aportándoles los estímulos necesarios para su correcto desarrollo.

Pero la educación infantil de primer ciclo no solo aporta beneficios a los más pequeños sino a toda la  sociedad, puesto que favorece la conciliación y la integración de las madres al mundo laboral, contribuyendo a reducir el riesgo de pobreza y exclusión social y acortando la brecha de género. De este modo también se contribuye a disminuir el gasto público de carácter social y educativo, al mejorar el rendimiento escolar posterior, y la tasa de fracaso escolar.

Aldeas Infantiles SOS recuerda que “asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza Primaria” es una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 a alcanzar de aquí a 2030.