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Visión de Aldeas Infantiles SOS

Testimonios

Historias de vida en Aldeas Infantiles SOS

Aquí encontrarás testimonios de nuestros niños, jóvenes y familias que han pasado por nuestros programas en España o en alguno de los 136 países donde trabajamos.

Popi Gkliva

“La situación en los campos de refugiados de Moira es muy critica"

En Moria hay una situación totalmente distinta, es un universo diferente en comparación con Kara Tepe, afirma Popi Gkliva, responsable de la respuesta de emergencia a los refugiados de Aldeas Infantiles SOS en Grecia.

La frustración de las personas con un futuro incierto que viven en condiciones peligrosas crea un entorno inseguro para los niños que tienen que soportar situaciones traumáticas a diario.

Comenzamos a trabajar en Kara Tepe en diciembre de 2015 y a día de hoy ofrecemos actividades educativas y recreativas para niños a través de los Espacios Amigos de los Niños.

Estamos ante seres humanos que necesitan ayuda y apoyo“. La situación tiene que cambiar y los niños deben ser la prioridad.

Irina

“Antes de la guerra, los niños solían ir solos a clases de música o jugaban al fútbol. Hoy, los niños no tienen a dónde ir"

En Ucrania se respira incertidumbre y desesperación. Han transcurrido cinco años desde que el conflicto devastó el país.

La mayoría de las personas llevaban vidas normales. Los padres trabajaban, los niños iban a la escuela, la vida en los pequeños pueblos transcurría sin incidentes. Si la gente necesitaba algo, Lugansk estaba a solo 16 km.

El Centro Social de Aldeas ofrece actividades creativas y educativas para niños y jóvenes, y servicios de asesoramiento para niños y padres. Aldeas también proporciona ayuda humanitaria según sea necesario.

Ana

"Te das cuenta de que necesitas mucha ayuda porque vienen cosas que no te esperas”.

Ana tiene a su sobrino de 14 meses en acogimiento familiar mientras los padres se recuperan: “Te das cuenta de que necesitas mucha ayuda porque vienen cosas que no te esperas”. Desde Aldeas les acompañamos y orientamos en el camino a través de nuestro Programa de Apoyo al Acogimiento con el objetivo de que el proceso sea lo más beneficioso para el menor y para ellos: “no sabemos si el niño estará mucho o poco tiempo con nosotros pero hago exactamente las mismas cosas que con mis hijos. Es uno más para nosotros”.


Maria Anggelina

"Estoy muy agradecida por haber crecido en una familia SOS, podría haber sido una de las víctimas de la trata de personas"

Maria Anggelina creció en la Aldea de Flores en Indonesia: “estoy muy agradecida por haber crecido en una familia SOS, podría haber sido una de las víctimas de la trata de personas”. Ahora apoya a supervivientes de trata de personas, y trabaja para facilitarles herramientas que les ayuden a recuperar sus vidas, además de sensibilizar a la sociedad, especialmente a niños y padres, sobre el tráfico de personas y la violencia. Dejo la isla de Flores para continuar sus estudios y poder ayudar a más personas.


Yasmina

"Se sorprendieron mucho cuando dije que quería ser ingeniera, pero gracias a Aldeas estoy haciendo realidad mi sueño"

Yasmina es una joven de 19 años que llegó a Aldeas a los 12 junto a su hermana: “Cuando vi la Aldea me sorprendí mucho. No era lo que había pensado. Era un lugar muy acogedor y tranquilo. Recuerdo que como era verano y todos estaban de campamento había muy poca gente, por lo que se nos hizo más fácil integrarnos. Fue un gran alivio librarse de preocupaciones que una niña de 12 años no debería tener”.

Hoy es estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Zaragoza: “Se sorprendieron mucho cuando dije que quería ser ingeniera, pero gracias a Aldeas estoy haciendo realidad mi sueño”.
Yasmina participó en 2017 en el Foro de Juventud de Naciones Unidas y fue la voz de los jóvenes que, como ella, han pasado por el sistema de protección y reivindicará su atención y protección.


Jamal

Tiene claro que quiere ayudar a otros refugiados como él, que lo están pasando mal.

Jamal tenía 13 años cuando huyó de Afganistán. Su madre desapareció en las montañas y él abandonó solo su país. Hoy tiene 15 años y vive en la Aldea Infantil SOS de Atenas. Todavía no sabe si su madre está viva.
A pesar del trauma vivido y gracias a la protección, el apoyo psicológico y la educación que está recibiendo, hoy puede pensar en su futuro. Tiene claro que quiere ayudar a otros refugiados como él, que lo están pasando mal.

La historia de Jamal es la historia de más de 10 millones de niños refugiados que han huido de la violencia en el mundo. Aldeas Infantiles ayuda a refugiados y personas desplazadas en 23 países a través de sus Programas de Emergencia. Nos centramos en cuidar de los niños, proteger sus derechos y mantener a las familias unidas. La ayuda humanitaria es vital para mantener nuestro trabajo.


Esnaider

Hoy cumple cuatro años. Se llama Esnaider y lleva ocho días caminando desde Yaracuy, en Venezuela.

Viaja junto a su madre y sus dos hermanas, de 12 y 14 años. Su familia forma parte de los casi dos millones de venezolanos que han cruzado la frontera hacia Colombia desde 2015. Su objetivo es llegar a Perú y reencontrarse con su padre, que les espera desde el pasado mes de octubre.

A pesar de las dificultades y los peligros del viaje, el equipo de Aldeas Infantiles SOS de Colombia se ha esforzado en hacerle olvidar la dureza de estos días y ayudarle a recuperar la ilusión. Por su cumpleaños ha tenido globos, tarta y velas, y las ha soplado con tanta fuerza que su deseo se le ha escapado entre los dientes: reunirse con su papá y volver a tener un hogar.


Luisa

"Si no hubiéramos salido corriendo a tiempo, y si no nos hubiéramos cogido de la mano creo que el agua nos habría arrastrado"

Un año después del ciclón Idai, muchas casas aún no se han reconstruido, ni tampoco los medios de subsistencia de las familias. Decenas de miles de personas aún viven en refugios temporales y requieren apoyo. Afortunadamente para Luisa, unos vecinos les permitieron a ella y a su familia estar en su casa hasta que tengan un lugar donde vivir.

Aldeas Infantiles SOS de Mozambique, que trabaja en Beira desde 2011, ha pasado el último año apoyando principalmente a familias encabezadas por mujeres, como la de Luisa, cuyas vidas se han visto devastadas por el ciclón.

Su casa fue una de las más de 100.000 viviendas destruidas en la ciudad de Beira y otras 200.000 fueron dañadas.

Javier Saiz

"En la Aldea había cariño, había comida y no tenía que hacerme responsable de todo como había hecho antes"

Javier Saiz nació en Cuenca en 1995 y desde los 10 años vivió en la Aldea Infantil SOS de esta localidad junto a su hermano mayor. Hoy forma parte del Programa de Jóvenes, hace unos meses se graduó en Derecho en la Universidad de Granada y ahora estudia unas oposiciones para la Administración Pública.

Esta es su historia.

Dorje Tamang

"Ahora soy feliz viviendo con mi familia. Nunca hubiera imaginado que iba a construir mi propia casa"

Dorje y su familia son una de las casi 300 familias que reconstruyeron sus hogares con el apoyo Aldeas Infantiles SOS tras el terremoto de magnitud 7,8 que devastó Nepal el 25 de abril de 2015.

“El terremoto dejó muchas cicatrices en nuestra vida. Perdimos nuestra casa. Durante algún tiempo, no tuvimos ningún refugio para proteger a mis padres mayores, mi esposa y mi bebé del sol abrasador, las fuertes lluvias y el frío.

Afortunadamente, recibimos de inmediato un kit de Aldeas con artículos de primera necesidad que nos ayudó durante esos primeros días difíciles. El apoyo recibido de Aldeas no solo nos ha facilitado el día a día, sino que también nos ha ayudado a reiniciar nuestras vidas de la manera que queremos “.

Basanta Tamang

"Estamos agradecidos de que Aldeas nos haya proporcionado apoyo en esta situación tan difícil. Tenemos al menos algo para comer."

Rajiv, ahora tiene 4 años, llegó desnutrido a la guardería SOS de Itahari, en la parte oriental de Nepal. Era difícil para su familia proporcionarle alimentos.

Fue admitido en la Guardería SOS hace un año, donde recibía alimentos nutritivos tres veces al día y una atención adecuada. Poco a poco, su condición mejoró y ahora es un niño saludable que vive con sus padres y hermanos.

Sus padres habían emigrado a Itahari desde la montaña para tener una vida mejor hace seis años. Sin embargo, la vida no era como sus padres habían imaginado. Sus dificultades continuaron.