Aldeas Infantiles SOS hace un llamamiento a todas las partes para que prioricen la seguridad y el bienestar de los niños y niñas en las zonas de conflicto en Oriente Medio

Emergencias

A medida que la violencia se intensifica en Oriente Medio, los niños y niñas se enfrentan a pérdidas, desplazamientos y traumas que pueden durar toda la vida. En todos los conflictos, la infancia es uno de los colectivos más vulnerables, y su seguridad, bienestar y derecho a crecer en un entorno familiar protector deben salvaguardarse en todo momento.

Hacemos un llamamiento a todas las partes para que prioricen de forma inmediata la protección de la infancia y garanticen su derecho a la seguridad, la protección y una infancia libre de miedo y daño. Sus vidas nunca deben convertirse en daños colaterales.

Los conflictos arrebatan a los niños y niñas sus hogares, sus familias y su sensación de seguridad. En toda la región, muchos ya han crecido en medio de ciclos repetidos de violencia. La actual escalada agrava estos riesgos, exponiéndolos al desplazamiento, a la separación de sus seres queridos y a traumas psicológicos que pueden marcar su desarrollo durante años: experiencias que ningún niño debería sufrir.

La comunidad internacional debe actuar con decisión: los derechos de la infancia a la seguridad y la protección no son negociables. Instamos a todas las partes en conflicto y a la comunidad internacional a:

  • Adoptar todas las medidas posibles para proteger a la población civil, especialmente a los niños y niñas, garantizando su seguridad conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Esto incluye su derecho a la vida, la supervivencia, el desarrollo, la educación, la protección frente a abusos y violencia, la atención sanitaria y la nutrición. Todas las partes deben respetar el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, asegurando que la población civil —especialmente la infancia— nunca sea objetivo ni puesta en peligro, en línea con el artículo 3 del Cuarto Convenio de Ginebra.
  • Garantizar la protección de los niños y niñas que ya habían perdido el cuidado parental antes de la actual escalada del conflicto, atendiendo a su mayor vulnerabilidad durante desplazamientos y emergencias, y reforzando los sistemas de alerta temprana y respuesta rápida para prevenir la separación familiar forzada, la explotación y la negligencia.
  • Facilitar el acceso seguro, sostenido y sin obstáculos a la ayuda humanitaria, para que llegue rápidamente a los niños y niñas más vulnerables.
  • Asegurar el acceso ininterrumpido a servicios esenciales, como la educación, la atención sanitaria, la nutrición y el apoyo psicosocial y de salud mental, prestando especial atención a las necesidades de desarrollo y al impacto del trauma en la infancia afectada por el conflicto.
  • Mantener sistemas sólidos y adaptables de protección infantil, incluyendo la búsqueda de familiares, mecanismos de derivación y atención a niños no acompañados o separados, plenamente integrados en la acción humanitaria para que ningún niño quede atrás.
  • Incrementar la ayuda y la financiación humanitaria, garantizando una entrega segura, sostenida y basada en principios, que priorice a los grupos más vulnerables, especialmente a menores no acompañados, niños y niñas que han perdido el cuidado parental y hogares encabezados por menores o mujeres, para cubrir necesidades urgentes de supervivencia y protección.

En todas las guerras, los niños y niñas soportan la carga más pesada. La comunidad internacional debe garantizar que cada niño sobreviva, se desarrolle y tenga la oportunidad de reconstruir su futuro.