¿Qué es el ciberbullying y cómo proteger a los menores?
- El 12,3% del alumnado en España sufre acoso escolar o ciberbullying, y todo el incremento respecto al curso anterior se debe al ciberacoso, según el VII Informe sobre acoso escolar (2025).
- El ciberbullying se ha duplicado respecto al curso anterior, pasando del 1,8% al 3,6%, según el mismo informe.
- En el 14,2% de los casos de ciberacoso ya se emplea inteligencia artificial para crear vídeos falsos o suplantar identidades, según Infocop.
- El 92,5% de los adolescentes está registrado en al menos una red social, y el 41% ya tiene móvil propio a los 10 años, según el informe Infancia Digital 2025 de Red.es.
- 7 de cada 10 jóvenes en España sufrieron alguna forma de violencia online durante su infancia, según el informe Violencia Viral.
El ciberbullying no es un problema lejano ni algo que solo les pasa a otros. Es la forma de acoso que más está creciendo entre los menores en España. A diferencia del acoso escolar tradicional, no se queda en el patio del colegio. Persigue a la víctima las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sin que pueda refugiarse en ningún lugar seguro. En esta guía te explicamos qué es el ciberbullying, cómo reconocerlo, por qué se produce y qué puedes hacer para prevenirlo desde casa, desde el aula y como adolescente.
Si quieres conocer en detalle qué es el acoso escolar presencial y cómo prevenirlo, consulta nuestra guía sobre cómo prevenir el bullying.

Qué es el ciberbullying y en qué se diferencia del bullying
El ciberbullying o ciberacoso es un tipo de acoso que se produce entre menores y en el que se utilizan medios digitales (redes sociales, mensajería, videojuegos online, correo electrónico) para hacer daño a la víctima de forma intencionada, repetida y con desequilibrio de poder entre quien agrede y quien lo sufre.
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), el ciberbullying incluye conductas como burlas, humillaciones, insultos, difusión de rumores falsos, suplantación de identidad, presión para aislar a la víctima o compartir imágenes sin su consentimiento.
Lo que distingue al ciberbullying del acoso escolar tradicional es que la tecnología amplifica el daño:
- No tiene límites de tiempo ni espacio. La víctima lo sufre en casa, los fines de semana y durante las vacaciones. No hay un lugar seguro donde desconectar.
- El contenido se viraliza. Un insulto en el patio lo escuchan unos pocos; un mensaje humillante en un grupo de WhatsApp o en TikTok puede llegar a cientos de personas en minutos.
- Es difícil de borrar. Una vez que una imagen, un vídeo o un comentario se comparte en internet, recuperar el control sobre ese contenido es casi imposible.
- El anonimato desinhibe al agresor. La distancia física y la posibilidad de actuar desde perfiles falsos reducen la percepción del daño que se causa.
- La víctima se siente más sola. Al no ver las caras de sus agresores ni poder identificar siempre quién está detrás, la sensación de indefensión es mayor.
Es importante subrayar que para hablar de ciberbullying debe haber menores en ambos extremos, tanto agresor como víctima. Cuando un adulto utiliza internet para acosar o manipular a un menor con fines sexuales, estamos hablando de grooming, un delito diferente con consecuencias legales más graves.
Tipos de ciberbullying que debemos conocer
El ciberbullying adopta muchas formas. Conocerlas es fundamental para saber identificar una situación de acoso digital, porque no todas dejan el mismo rastro ni son igual de visibles.
Hostigamiento o harassment
Envío repetido de mensajes ofensivos, insultos o amenazas a través de redes sociales, mensajería o correo electrónico. Es la forma más directa y frecuente de ciberbullying. Según el VII Informe sobre acoso escolar (2025), los insultos, motes y burlas representan el 84,8% de las agresiones reportadas por los estudiantes.
Exclusión social digital
Dejar fuera deliberadamente a alguien de grupos de WhatsApp, chats de clase o partidas de videojuegos online. El 44,8% de los casos de acoso incluye aislamiento social, según el mismo informe. En el entorno digital, esta exclusión es especialmente dañina porque el menor ve en tiempo real cómo le excluyen.
Difusión de rumores y humillación pública
Publicar información falsa, rumores o contenido humillante sobre la víctima en redes sociales, foros o grupos de mensajería. Incluye compartir capturas de conversaciones privadas sacadas de contexto o crear memes con la imagen de la víctima.
Suplantación de identidad
Crear perfiles falsos con el nombre o las fotos de la víctima, o acceder a sus cuentas sin permiso para publicar contenido en su nombre. El objetivo es ridiculizarla, dañar su reputación o provocar conflictos con su entorno.
Happy slapping
Grabar una agresión física, verbal o sexual a un menor y difundir el vídeo a través de internet o redes sociales. Según la Policía Nacional, es una forma de violencia digital especialmente peligrosa porque combina la agresión presencial con la humillación pública y permanente que supone la difusión del vídeo.
Sexting no consentido
Difundir imágenes o vídeos íntimos de la víctima sin su autorización. Puede usarse como herramienta de chantaje (sextorsión) o de venganza. El 9% de los menores ha sufrido presiones para enviar fotos íntimas, según el informe Infancia Digital 2025.
Ciberacoso con inteligencia artificial
Una forma emergente y cada vez más preocupante. Según el VII Informe sobre acoso escolar (2025), en el 14,2% de los casos de ciberacoso ya se utilizan herramientas de IA, principalmente para crear vídeos falsos manipulando fotos o audios de la víctima (54,8%) y para suplantar su identidad (32,2%). El uso de IA es más frecuente entre chicos (60%) que entre chicas (40%).
¿Por qué se produce el ciberbullying?
Ningún menor nace acosando a otros en internet. El ciberbullying tiene raíces en múltiples factores que, al combinarse con un acceso temprano y sin acompañamiento a la tecnología, crean las condiciones para que surja el acoso digital.
Factores individuales
- Falta de empatía o dificultad para entender el impacto de las propias acciones cuando no se ve la cara de la víctima
- Necesidad de reconocimiento social o de sentirse poderoso dentro de un grupo
- Baja autoestima que se compensa ejerciendo control sobre otros
- Creencia de que “es solo una broma” o de que lo que ocurre en internet no tiene consecuencias reales
Factores familiares
- Falta de supervisión o acompañamiento en el uso de la tecnología
- Acceso temprano a dispositivos sin normas claras: el 41% de los niños ya tiene móvil propio a los 10 años, según el informe Infancia Digital 2025
- Ausencia de conversaciones sobre convivencia digital, privacidad y respeto online
- Exposición a modelos de comunicación agresiva en el hogar
Factores escolares
- Falta de formación del profesorado en riesgos digitales y protocolos de actuación
- Ausencia de programas continuados de educación digital y convivencia
- Normalización de conductas agresivas online (“cosas de niños”)
- Desconexión entre lo que ocurre en las aulas y lo que ocurre en las pantallas
Factores sociales y tecnológicos
- Exposición masiva a redes sociales: el 92,5% de los adolescentes está registrado en al menos una, y el 75,8% en tres o más, según Red.es
- Cultura de la viralidad que premia el contenido impactante sin valorar el daño que causa
- Facilidad para actuar desde el anonimato
- Acceso a herramientas de inteligencia artificial que permiten crear contenido manipulado sin conocimientos técnicos
Comprender estas causas es el primer paso para actuar. La prevención eficaz del ciberbullying no se limita a instalar un filtro o prohibir el móvil. Requiere educación, acompañamiento y un compromiso compartido entre familias, escuelas y la sociedad.
Consecuencias del ciberbullying en los menores
El ciberbullying no es “cosa de niños” ni algo que se pase con el tiempo. Sus consecuencias pueden ser devastadoras y, si no se interviene a tiempo, prolongarse hasta la vida adulta.
En la víctima
- Ansiedad, depresión y baja autoestima: según un estudio publicado en Behavioral Psychology, las víctimas de ciberbullying presentan sintomatología depresiva, sentimientos de soledad, dificultades para concentrarse y alteraciones del sueño.
- Ideación suicida: según datos recogidos por Infocop, el 20,4% de las víctimas de acoso escolar ha intentado suicidarse. El ciberbullying, al no ofrecer un espacio de descanso, puede agravar este riesgo.
- Aislamiento social: la víctima tiende a retirarse de las redes y también de las relaciones presenciales, perdiendo su red de apoyo en el momento en que más la necesita.
- Somatización: dolores de cabeza, problemas digestivos, trastornos del sueño y fatiga crónica.
- Bajo rendimiento académico: la desmotivación, el absentismo y la dificultad para concentrarse afectan directamente a los resultados escolares.
En el agresor
- Desarrollo de patrones de conducta violenta que pueden perpetuarse en la vida adulta
- Dificultad para establecer relaciones basadas en el respeto y la empatía
- Posibles consecuencias legales a partir de los 14 años
En los testigos
- Desensibilización ante el sufrimiento ajeno
- Miedo a convertirse en la próxima víctima si intervienen
- Sentimientos de culpa por no actuar
El ciberbullying afecta a todo el entorno, no solo a quien lo sufre directamente. Por eso, la respuesta también debe ser colectiva.

Señales de alerta para detectar el ciberbullying a tiempo
La detección temprana es clave para frenar el ciberacoso antes de que cause daños irreversibles. El problema es que muchas señales se confunden con comportamientos propios de la adolescencia. La clave está en observar cambios repentinos y prestar atención cuando varias señales coinciden en el tiempo.
Cambios en el uso de la tecnología:
- Nerviosismo o ansiedad al recibir notificaciones
- Ocultar la pantalla del móvil o cerrarla bruscamente cuando alguien se acerca
- Borrar compulsivamente conversaciones, historiales o perfiles en redes sociales
- Dejar de usar el móvil o las redes de repente, tras haberlo hecho habitualmente
- Pasar muchas más horas conectado de lo habitual, especialmente a horas tardías
Cambios emocionales y de comportamiento:
- Irritabilidad, tristeza o apatía sin motivo aparente
- Aislamiento progresivo: deja de quedar con amigos o evita actividades que antes disfrutaba
- Secretismo repentino sobre su vida digital
- Miedo o resistencia a ir al colegio
- Reacciones desproporcionadas cuando se le limita el acceso a internet
Señales físicas:
- Alteraciones del sueño: insomnio, pesadillas o fatiga constante
- Dolores de cabeza o de estómago recurrentes (somatización del estrés)
- Pérdida de apetito o cambios en la alimentación
- Bajada repentina del rendimiento escolar
Si reconoces varias de estas señales en tu hijo o en un alumno, no las minimices. Habla con él o ella de forma calmada y sin juzgar. Hazle saber que no es culpa suya y que pedir ayuda es lo correcto.
¿Cómo prevenir el ciberbullying desde casa?
La familia es el primer espacio de prevención. Prevenir el ciberbullying no significa prohibir la tecnología, sino enseñar a usarla con criterio y acompañar a los menores en su vida digital.
1. Habla abiertamente sobre lo que ocurre en internet
No basta con preguntar “¿qué tal el cole?”. Interésate por su vida digital con preguntas concretas: “¿Con quién hablas en el grupo de clase?”, “¿Has visto algo que te haya incomodado en redes?”, “¿Alguien de tu entorno está pasando por algo así?”. La comunicación abierta es el factor protector más eficaz.
2. Educa en empatía digital
Ayuda a tus hijos a entender que detrás de cada pantalla hay una persona real. Pregúntales: “¿Cómo crees que se sentiría tu compañero si le enviaran ese mensaje?”. La empatía digital se entrena con conversación, no con prohibiciones.
3. Establece normas claras de uso de la tecnología
Define horarios de conexión, espacios comunes para navegar y reglas básicas: no compartir datos personales, no enviar imágenes íntimas, no aceptar solicitudes de desconocidos, no participar en cadenas de mensajes humillantes. Según INCIBE, las normas deben ser claras, consensuadas y adaptadas a la edad.
4. Conoce las plataformas que usan tus hijos
Familiarízate con las redes sociales, videojuegos y aplicaciones que utilizan. Revisa juntos las configuraciones de privacidad y asegúrate de que sus perfiles no son públicos. Las plataformas donde más se produce el ciberbullying son WhatsApp (66,4%), Instagram (50,5%) y TikTok (49,5%), según el mismo informe de acoso escolar citado anteriormente.
5. Enséñale a actuar si es testigo o víctima
Un menor que sabe qué hacer ante una situación de acoso está más protegido. Enséñale a no responder al acosador, bloquear y denunciar perfiles, guardar pruebas (capturas de pantalla) y contárselo a un adulto de confianza. Que sepa que hablar no es chivarse, es proteger.
6. Supervisa de forma progresiva según la edad
Con los más pequeños, utiliza herramientas de control parental como Google Family Link (Android) o Tiempo de Uso (iOS). A medida que crecen, la supervisión debe evolucionar hacia un modelo de acompañamiento basado en la confianza y el diálogo, no en la vigilancia.
¿Cómo prevenir el ciberbullying en el centro educativo?
Los centros educativos son un espacio clave para la prevención del ciberbullying, porque es donde se forman la mayoría de las relaciones entre iguales que después se trasladan al mundo digital.
1. Incluye la educación digital como eje transversal
La alfabetización digital no puede limitarse a una charla puntual. Debe incluir formación continuada sobre privacidad, identidad digital, relaciones saludables online y consecuencias del acoso digital. Un alumno que sabe distinguir una broma de un acoso tiene una protección que ningún filtro tecnológico puede sustituir.
2. Forma al profesorado en detección y actuación
Los docentes necesitan formación específica para identificar señales de ciberacoso y saber cómo actuar. Según el VII Informe sobre acoso escolar (2025), solo el 15% de los docentes afirma tener conocimiento de algún caso de acoso en su centro, lo que revela una brecha importante entre la realidad y lo que se detecta.
3. Implementa protocolos de prevención y respuesta
Cada centro debe contar con un protocolo que incluya canales de denuncia confidenciales, procedimiento de actuación ante un caso detectado, seguimiento posterior y la figura del coordinador de bienestar, obligatoria desde la LOPIVI (2021).
4. Trabaja con los testigos
El silencio de los testigos refuerza al acosador y aísla a la víctima. Según la Fiscalía General del Estado, más de la mitad de los delitos de acoso entre menores se difunden en redes sociales, donde los testigos pueden romper la cadena denunciando, no compartiendo y apoyando a la víctima.
5. Conecta escuela y familias
La prevención más eficaz no separa lo que ocurre dentro y fuera del aula. Organiza reuniones informativas, talleres de sensibilización sobre riesgos digitales y canales de comunicación fluidos para que las familias estén al tanto y puedan reforzar desde casa lo que se trabaja en el colegio.
6. Utiliza programas educativos especializados
Existen recursos gratuitos diseñados para trabajar la convivencia digital en el aula. Los programas de Aldeas Infantiles SOS y los materiales didácticos de INCIBE, clasificados por edades, son herramientas eficaces para construir habilidades sociales y emocionales que protegen frente al ciberbullying.
Qué puedes hacer tú como adolescente frente al ciberbullying
Si eres adolescente, esta parte es para ti. Prevenir el ciberbullying también depende de lo que tú hagas.
- No participes. No reenvíes mensajes humillantes, no te rías de las burlas, no excluyas a nadie de un grupo. Cada acción cuenta. Si tú no compartes ese vídeo, una persona menos lo verá.
- Apoya a quien lo sufre. A veces, un simple “¿estás bien?” o sentarse al lado de alguien que está solo marca una diferencia enorme. No hace falta ser un héroe; basta con no mirar hacia otro lado.
- Guarda las pruebas. Si ves o recibes contenido de acoso, haz capturas de pantalla antes de que lo borren. Esas pruebas pueden ser fundamentales para actuar.
- Bloquea y denuncia. Todas las redes sociales tienen opciones para bloquear y reportar perfiles y contenidos. Úsalas. No es “exagerar”; es proteger.
- Cuéntalo. Si tú o alguien de tu entorno está sufriendo ciberacoso, habla con un adulto de confianza: tu padre, tu madre, un profesor, un orientador. No es tu culpa y no tienes por qué enfrentarlo solo.
- Configura tu privacidad. Revisa quién puede ver tus publicaciones, enviarte mensajes o añadirte como contacto. Un perfil público es una puerta abierta.
- Piensa antes de publicar. Antes de subir una foto, un comentario o un vídeo, pregúntate: “¿Le haría daño a alguien? ¿Me gustaría que hicieran esto conmigo?”.
Recuerda, el acoso nunca es culpa de quien lo sufre. Pedir ayuda no es debilidad, es la decisión más valiente que puedes tomar.
Qué hacer si se detecta un caso de ciberbullying
Si a pesar de las medidas preventivas detectas que un menor está sufriendo ciberbullying, actuar con rapidez y calma es fundamental.
- Escucha al menor sin juzgar. No le culpes (“¿por qué no me lo dijiste antes?”) ni minimices la situación (“no será para tanto”). Hazle saber que ha hecho bien en contarlo y que vas a ayudarle.
- No contactes al acosador ni a su familia directamente. Cualquier intervención no coordinada puede empeorar la situación.
- Conserva todas las pruebas. Haz capturas de pantalla de mensajes, perfiles, imágenes y cualquier evidencia. No borres nada del dispositivo del menor.
- Comunícalo al centro educativo. Contacta con el tutor, el orientador o el coordinador de bienestar. El centro tiene la obligación de activar su protocolo de actuación.
- Denuncia si es necesario. En España, los menores a partir de 14 años tienen responsabilidad penal. El ciberbullying puede ser constitutivo de delitos de amenazas (art. 169-171 CP), coacciones (art. 172-173 CP) o contra la integridad moral (art. 173.1 CP). Puedes denunciar ante la Policía Nacional (091) o la Guardia Civil (062).
- Busca apoyo profesional. El menor puede necesitar acompañamiento psicológico para procesar la experiencia. Contacta con el orientador del centro o con los servicios de atención al menor de tu comunidad.
Recursos y líneas de ayuda contra el ciberbullying
Si tú o alguien de tu entorno está sufriendo ciberbullying, estos recursos pueden ayudarte:
- Línea de Ayuda en Ciberseguridad (INCIBE): 017 (gratuito, confidencial, de 8:00 a 23:00, los 365 días del año)
- Teléfono contra el acoso escolar (Ministerio de Educación): 900 018 018 (gratuito, confidencial, 24 horas)
- Teléfono de la Esperanza: 717 003 717
- Policía Nacional: 091 o a través de su web de denuncias
- Guardia Civil – Grupo de Delitos Telemáticos: 062
- Internet Segura for Kids (IS4K): incibe.es/menores — recursos educativos gratuitos para familias y educadores
- Guía de prevención de Aldeas Infantiles SOS: aldeasinfantiles.es/acoso-escolar
- Programas educativos gratuitos: educa.aldeasinfantiles.es
El compromiso de Aldeas Infantiles SOS contra el ciberbullying
En Aldeas Infantiles SOS llevamos más de 27 años trabajando para que los menores crezcan en entornos seguros, también en el mundo digital. Frente a amenazas como el ciberbullying, creemos que la mejor protección es un menor que sabe identificar el acoso, que confía en su entorno para contarlo y que tiene herramientas para actuar. Por eso, la educación en valores es el eje de nuestra prevención:
- “Abraza tus valores” (Educación Infantil y Primaria): trabaja la empatía, el respeto, la resolución pacífica de conflictos y la capacidad de pedir ayuda. Un niño que aprende a decir “esto no está bien” y sabe que será escuchado tiene una protección que ningún filtro parental puede sustituir.
- “Párate a pensar” (Educación Secundaria): fomenta la reflexión crítica sobre convivencia digital, uso responsable de la tecnología y relaciones saludables online. Ayuda a los adolescentes a cuestionar conductas normalizadas como reenviar contenido humillante o excluir a compañeros de grupos.
Cada curso escolar, 350.000 alumnos participan en estos programas en toda España. Los materiales didácticos, que incluyen un manual completo para el profesor con actividades y recursos, pueden descargarse gratuitamente en educa.aldeasinfantiles.es.
Además, a través de la iniciativa “Diputados por un Día”, niños de Educación Primaria debaten y votan en los Parlamentos Autonómicos sobre temas como la convivencia digital, el respeto online y la prevención de la violencia entre iguales.
Para conocer más sobre los riesgos digitales que afectan a los menores, consulta nuestras guías sobre violencia digital y cómo proteger a niños y adolescentes, qué es el grooming y cómo prevenir el bullying.
Preguntas frecuentes sobre el ciberbullying
¿A qué edad es más frecuente el ciberbullying?
El ciberbullying es más frecuente entre los 11 y los 14 años, coincidiendo con la transición a Educación Secundaria y el acceso generalizado a dispositivos y redes sociales. Según el VII Informe sobre acoso escolar (2025), el ciberbullying es mayor entre quienes tienen 11 y 12 años (64,7%) y más habitual en Secundaria (57,4%) que en Primaria. Por eso, la educación digital debe comenzar antes de que accedan a sus primeros dispositivos.
¿Cuál es la diferencia entre ciberbullying y grooming?
El ciberbullying es acoso entre iguales (generalmente menores) a través de medios digitales, con intención de humillar, intimidar o aislar. El grooming, en cambio, implica que un adulto contacta con un menor a través de internet con fines sexuales, utilizando manipulación y engaño. Ambos son graves y requieren actuación inmediata, pero la naturaleza del acoso y las consecuencias legales son diferentes.
¿Es delito el ciberbullying en España?
El ciberbullying puede ser constitutivo de varios delitos según el Código Penal español: amenazas (arts. 169-171), coacciones (arts. 172-173), delito contra la integridad moral (art. 173.1), injurias (arts. 206-210) o delitos contra la intimidad (art. 197). Los menores a partir de 14 años tienen responsabilidad penal según la Ley de Responsabilidad Penal del Menor. Además, la LOPIVI (2021) obliga a todos los centros educativos a contar con protocolos de actuación frente a cualquier forma de violencia contra la infancia.
¿Qué hago si mi hijo es quien está acosando a otros online?
No niegues la situación ni la minimices. Habla con él sin agresividad, intenta entender qué le lleva a actuar así y establece consecuencias claras. Revisa su actividad digital y busca apoyo profesional (psicólogo, orientador escolar). Es una oportunidad para enseñarle que lo que hace en internet tiene consecuencias reales en personas reales. El acompañamiento profesional puede ayudarle a desarrollar empatía y habilidades de comunicación respetuosa.
¿Las herramientas de control parental son suficientes para prevenir el ciberbullying?
No. Las herramientas como Google Family Link o Tiempo de Uso son un complemento útil, especialmente con los más pequeños, pero no sustituyen la comunicación ni la educación. Un menor que sabe identificar una situación de acoso, que entiende por qué no debe participar en él y que confía en su familia para contarlo está mucho más protegido que uno cuyo único escudo es un filtro tecnológico que puede eludir.
¿Cómo puedo saber si en el colegio de mi hijo hay un protocolo contra el ciberbullying?
Pregunta directamente al equipo directivo o al coordinador de bienestar y protección, figura obligatoria desde la LOPIVI de 2021. Todos los centros educativos deben contar con un plan de convivencia que incluya medidas de prevención y actuación ante el acoso escolar, incluido el ciberacoso. Si el centro no dispone de este protocolo, tienes derecho a reclamarlo.
¿El ciberbullying solo ocurre en redes sociales?
No. Aunque las redes sociales son el canal más frecuente — WhatsApp (66,4%), Instagram (50,5%) y TikTok (49,5%) según el VII Informe sobre acoso escolar —, el ciberbullying también se produce en videojuegos online, plataformas de streaming, foros, correo electrónico y cualquier entorno digital donde los menores interactúen.
Si quieres sumarte a la lucha contra el acoso escolar y el ciberbullying, hazte socio/a de Aldeas Infantiles SOS y ayúdanos a llevar la educación en valores a más aulas.
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