Navidad sin luz: ayuda a miles de niños en España a encender la luz de su hogar
La pobreza energética se ha incrementado especialmente en hogares con rentas bajas y familias con hijos e hijas a cargo

Comienza la Navidad y, con ella, los buenos deseos y la magia. No obstante, para millones de familias en España esta época del año no brilla todo lo que debería. Su luz se apaga. Esto es una realidad y tiene un nombre: pobreza energética, un problema silencioso que afecta directamente al bienestar, desarrollo y futuro de la infancia más vulnerable.
No podemos permitir que la falta de recursos básicos apague la luz de la infancia. Por eso, con la campaña ‘Enciende su luz’, desde Aldeas Infantiles SOS queremos transformar en oportunidades la oscuridad de 1 millón de hogares en España. Encender una bombilla e iluminar una habitación es abrir la puerta a tener más opciones para estudiar, jugar, comer bien y soñar sin miedo al frío.
La pobreza energética en España
La European Anti Poverty Network (AEPN) señala que en España la pobreza energética se ha convertido en un problema estructural que se agrava cada año. Más de 1 millón de hogares tienen dificultades para pagar la luz, y más de 3 millones de personas no pueden mantener su casa a una temperatura adecuada en invierno. Esto significa que, cada noche, miles de niños y niñas se bañan, cenan o hacen los deberes en espacios poco iluminados o en habitaciones frías.
En concreto, la pobreza energética se ha incrementado especialmente en hogares con rentas bajas y familias con hijos e hijas a cargo. El aumento del precio de la energía, la inflación y los bajos ingresos hacen que cubrir los gastos básicos sea cada vez más difícil.
Así lo establece también la AEPN en su XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza’ de EAPN-ES: “Los hogares en situación de pobreza y exclusión social suelen sufrir una mayor ineficiencia energética, debido a un déficit en el aislamiento, problemas de infravivienda e insalubridad, y uso de instalaciones y electrodomésticos poco eficientes. Esto se traduce en un incremento de las personas pobres con dificultades para tener una temperatura adecuada en su vivienda: un 43,1 % para mantenerla lo suficientemente fresca en verano y un 38,5 % cálida durante los meses fríos”.
Esta problemática no es solo local, a nivel global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alerta que 733 millones de personas siguen sin acceso a la electricidad en el mundo y que 660 millones podrían continuar así en 2030. Además, cerca de 2.000 millones dependerán de combustibles contaminantes para cocinar. El acceso seguro y asequible a la energía sigue siendo un reto internacional que afecta, ante todo, al desarrollo de la infancia.
Cómo afecta la pobreza energética a la infancia
La pobreza energética es la incapacidad de un hogar para satisfacer sus necesidades básicas de energía como iluminar la vivienda, mantener una temperatura adecuada, cocinar o conservar alimentos en buen estado. Aunque puede parecer un problema exclusivamente material, también presenta consecuencias emocionales, educativas y sociales:
- Peor rendimiento escolar. Estudiar sin luz o con frío es una barrera diaria para miles de niños y niñas. Cuando oscurece, muchos no pueden leer, hacer deberes o concentrarse adecuadamente, lo que repercute directamente en su rendimiento académico.
- Aislamiento social y emocional. En los hogares donde no disponen de necesidades básicas, muchas actividades cotidianas se limitan o se evitan. Por ejemplo, los niños no invitan a amigos a casa porque hace frío, se reduce el tiempo de juego, se limita el acceso a dispositivos electrónicos, y se generan tensiones familiares relacionadas con los gastos. Asimismo, la infancia que crece en estas circunstancias experimenta mayor soledad, estrés y ansiedad.
- Pobreza alimentaria. Algunas familias se ven obligadas a cocinar solo alimentos que requieran menos tiempo de cocción para ahorrar electricidad o gas. Esto provoca dietas más pobres, menor variedad de nutrientes o riesgo de malnutrición. Cuando la energía falta, la comida también se ve afectada, y con ello, la salud global de los niños y niñas.
Enciende su luz
Con la campaña ‘Enciende su luz’ queremos transmitir que un pequeño gesto puede cambiarlo todo. ¿Qué logramos con tu ayuda?
- Iluminación en casa para estudiar y jugar.
- Garantizamos hogares cálidos donde los niños y niñas puedan descansar y sentirse seguros durante el invierno.
- Alimentos básicos y nutritivos para llenar la nevera de manera estable para que ningún niño o niña se acueste con hambre.
- Apoyo integral a la familia para que recuperen su autonomía, rompiendo el ciclo de pobreza.
En estas fechas, la luz tiene un significado especial. Sin embargo, para miles de hogares, la Navidad llega sin brillo, sin calor y sin la posibilidad de vivir esos momentos que dan sentido a estas celebraciones. En definitiva, con nuestros programas de Protección, Prevención y apoyo a los jóvenes en once comunidades autónomas atendemos a 59.317 niños, niñas y jóvenes y a 8.471 familias en riesgo de nuestro país.