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Visión de Aldeas Infantiles SOS
Testimonios

Nunca pensé que podría volver a estudiar

Me llamo Kourosh. Tengo 17 años y soy de Irán. Hace casi un año y un mes que vivo en el campo de refugiados de Lesbos.

En este momento, las condiciones de vida en la isla son muy duras. Por un lado estamos pasando por la situación del COVID-19, realmente peligroso especialmente en lugares como los campos de refugiados en los que es casi imposible mantener la distancia de seguridad. Una de mis mayores preocupaciones es el funcionamiento de las escuelas porque con el COVID-19, hay una alta posibilidad de que las escuelas cierren. El año pasado, cuando las escuelas cerraron, continué mi educación online, hubiese prefiero continuar yendo a la escuela y estar en contacto con mis profesores y mis compañeros de clase.

En los últimos meses, también hemos tenido algunos problemas con la comunidad local, que está muy cansada de la situación de los refugiados en la isla y para muchas personas no somos bienvenidos aquí. Vivir como un refugiado puede ser muy frustrante y estresante ya que nunca te sientes seguro de tu vida y tu futuro son siempre otras personas las que deciden por ti.

La educación es muy importante para mí porque he llegado a la conclusión de que, independientemente de donde vivas, en el mundo actual es muy difícil vivir y tener una vida decente si no tienes educación.

Mis asignaturas favoritas son informática, matemáticas y física. Empecé secundaria en Irán con la esperanza de graduarme como programador informático. Aquí en Grecia deseo continuar y terminar lo que he empezado. Estando en el colegio en esta situación y viendo a otros chicos, empiezo a sentirme más normal, lo que me ayuda a olvidarme de mi vida en el campamento o de lo que he pasado. Estudiar también me hace sentir útil de nuevo ya que tengo algo que lograr cada día y me ayuda a escapar de la aburrida vida en el campamento.

Lo más difícil de estudiar en un país extranjero es el idioma. Sin conocer el idioma, es realmente difícil llevarse bien con los niños y mezclarse en la clase. Ese fue mi problema el año pasado. Pero, afortunadamente, este año he mejorado mucho el griego, lo que me facilita la comunicación con mis compañeros.

Después de tantos desafíos, mucho estudio y con la ayuda de muchos profesores increíbles, pude entrar en una de las mejores escuelas secundarias de Lesbos y me convertí oficialmente en uno de los primeros refugiados que entraron en esta escuela. Si me hubieras preguntado hace un año, nunca hubiera pensado que podría volver a estudiar. Ha sido un viaje muy duro desde que intenté estudiar aquí. Me he enfrentado a muchos desafíos y me estoy preparando para los que voy a enfrentar. Sin embargo, ahora que miro hacia atrás, vale la pena, y si retrocediera en el tiempo, haría lo mismo.

Kourosh llegó el año pasado con su familia a la isla griega de Lesbos. Se alojaron primero en el campo de refugiados de Moria y luego se mudaron al campo de KaraTepe. Sus padres se enteraron del programa educativo de Aldeas Infantiles SOS en KaraTepe y pidieron que inscribieran a Kourosh. Era obvio desde el principio que Kourosh no sólo tenía talento en matemáticas, sino que era un gran estudiante. El equipo SOS trabajó con el representante del Ministerio de Educación para que Kourosh pudiera solicitar una plaza en una de las Escuelas mas importantes de Grecia. Kourosh, a día de hoy tiene excelentes notas.

Kourosh
Un joven mago de las matemáticas sobresale en Lesbos

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